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My Daily Nightmare

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By Naosem

CAPÍTULO 8

― Auch. – Me quejé cuando el vendedor estira los cordones del vestido hacia atrás, apretando mi cintura. Él suspiró, puso una mano en su cadera y me miró con reproche.
― Chiquilla, pareciera que no quieres casarte. 
― ¿Se nota mucho? – Murmuré, y él volvió a tensar las cuerdas. Lo miré con desprecio, mientras se dirigía a mi madre.
― ¡Esta niña es imposible! – Exclama, poniendo cara de sufrimiento. Yo levanto una ceja. – Llevamos seis vestidos, y con ninguno está contenta.
Mi madre se levantó, mientras el señor Lee salía a por más vestidos. Se acercó a mí y me tomó por los hombros.
― Intenta cooperar, hija. Será mucho más fácil y rápido.
― No es mi culpa que el vestido que escogiste me quedara mal. – Respondí, quitándome el vestido y poniéndome mi ropa. – Además, nunca he sido buena haciendo compras… ¿Y si uso algo menos clásico? ¿Algo corto y sencillo? 
― ¡Claro que no! – Mi madre alzó la voz, sorprendida. – ¿Qué clase de boda es si la novia no usa un bonito vestido largo? Espérame aquí, ayudaré a Lee. 
Dicho esto, salió de la sala, dejándome sola con un montón de tela fina y blanca a mí alrededor. Quince minutos después, y ni mi madre o el vendedor aparecían, así que decidí dar una pequeña vuelta por el lugar. Pasé frente a millones de escaparates, sin ver nada que me interese… hasta que algo por la ventana, inmediatamente llamó mi atención. Luhan y Rae Gun compartían un café, riendo cariñosamente. Sentí un escozor en el estómago -vaya sensación más desagradable- me di la vuelta y caminé de regresó a la habitación, aguantándome media hora más de vestidos.

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Llegué a casa con mi madre, las dos totalmente agotadas, encontrándonos a mi padre, el señor Xiao, y a Luhan sentados en el sofá de la sala. Miré a este último un tiempo, hasta que él volteó y me ofreció una sonrisa, la cual no correspondí y me senté al lado de mi madre, en el brazo del pequeño sillón. 
― ¿Qué tal les ha ido con la compra? – Pregunta el señor Xiao, bebiendo un líquido amarillento que no pude identificar.
― Completamente fallido. – Dice mi madre, mirándome con desaprobación. – Se probó ocho vestidos, y ninguno le gustó. Es totalmente increíble. 
― No me gusta cómo me veo en ellos. – Suspiré, mirando hacia la mesa. Me gustaba más cuando yo no era el centro de atención en mi familia. – Siento que ese no es mi lugar, mamá. 
― Está bien, con el tiempo te adaptarás. – Papá sonríe, y me siento muchísimo más tranquila, pues me doy cuenta de que él no está tan frustrado como mamá. Ella siempre complica la más estúpida cosa. 
― Y ustedes, ¿han estado toda la tarde aquí? – Pregunté. 
― Toda la tarde. – Responde Luhan. 
― ¿Toda la tarde… los tres? 
Él asiente levemente, y siento rabia. ¿Con qué clase de idiota voy a casarme? Hubiera podido ser alguien mejor. Me pongo de pie bruscamente, yendo hasta las escaleras para subir a mi habitación y encerrarme. Cuando estoy un poco más calmada, reflexiono acerca de la situación… ¿qué esperaba yo, realmente? Es su ex, la cual es hermosa y genial, comparada conmigo. De hecho, comparada con cualquiera. Es obvio que esto sucedería, tarde o temprano, estando casados o no. 
Pero eso no minimizó ese sentimiento asfixiante en mi pecho.

Bajé del auto de Luhan, mientras este seguía preguntando qué me pasaba. Él se acercó a mí y caminamos juntos hasta la entrada de mi casa. Cuando estábamos a unos cuantos metros de la puerta principal, esta se abrió precipitadamente, y una muy feliz Rae Gun salió de ella. 
― ¡Hola! ¿Cómo ha estado su-
No logró terminar la frase, pues Zitao estaba aparcando su auto en la entrada al lado de la mía y al salir, nos encontrábamos los cuatro juntos. El silencio se apoderó de todos, el ambiente tornándose pesado. Carraspeé un poco y me moví hacia adelante. 
― Creo que yo… sobro aquí. Mejor iré a hacer los deberes. 
Iba a pasar por el lado de Rae Gun, cuando esta me detuvo por el brazo y me miró directo a los ojos. 
― No, Yong Sang. Debemos hablar. Todos. – Ella me empujó un poco hacia atrás y choqué con Luhan. Rápidamente me aparté de él, y me puse al lado de Zitao. No podía haber situación más vergonzosa que esa. – Bueno, esto no puede seguir así… Zitao y tú han sido muy buenos amigos, ahora están alejados, y yo siento que es mi culpa. Lo mismo con Luhan, yo he sido la causa de una de sus peleas, por mi indiscreción. A los tres, les pido unas sinceras disculpas y quiero anunciarles que volveré a China en una semana, cuando la obra se haya llevado a cabo. 
Permanecí en silencio, mientras Zitao y Luhan protestaban, diciéndole que no debía irse. Volvió el escozor en mi estómago, cuando mi prometido le ofreció su casa como posada. ¿Qué tenía que ver eso?
― De verdad… – Susurré, mientras los dos “adultos” seguían increíblemente alterados, y Rae Gun trataba de comprender los mensajes de los dos. – ¡Bien! ¡Fantástico! ¡Los dos son unos caballeros de primera! ¡Ahora cierren la maldita boca! – Grité. Los tres me miraron fijamente, el calor de mi cara descendiendo. Miré a Luhan, enfadada. – ¡Idiota! Vas a casarte en dos semanas, y tienes el descaro de proponerle a tu ex, que se quede en tu casa, frente a tu prometida. – Enfaticé cada “tu”, Luhan mirándome con una expresión incrédula. – De verdad, estoy cansándome de toda esta mierda. Cual sea el maldito y estúpido problema entre los tres, arréglenlo solos, siendo adultos. Y a mí déjenme en paz. 
Caminé hacia la puerta de mi casa, pasando de Rae Gun cuando esta me llamó. Me detuve antes de entrar, volteé y le hablé a Luhan. 
― Y tú, no vuelvas a llamarme o hablarme, hasta que aclares tus pensamientos. – Dicho esto, giré el picaporte y me metí a mi casa.

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― Oh, cielos. – Chanyeol deja de comer. – Eso es serio. ¿Y no te ha llamado desde entonces? 
― No. – Suspiré, metiendo una cucharada de arroz a mi boca. – Pero no puedo culparlo, después de todo yo se lo impuse. 
― De todas formas, yo no dejaría a una chica así. Yong Sang, han sido tres días– Dice, desechando los platos plásticos de su almuerzo, ya acabado. – Disculpa que te lo diga, pero pienso que él es un completo imbécil.
― Digo lo mismo. 
De nuevo reina el silencio entre los dos, yo intentando terminar mi comida. Chanyeol me mira detenidamente, poniéndome nerviosa.
― ¿No vas a hacer nada? – Pregunta.
― No me apetece. 
― Yong Sang. – Aplica un tono de regaño.
― ¿Qué? Me he enfadado. Y se lo merece. Además, ni siquiera me importa, después de todo él no significa nada para mí.
Chanyeol se ríe levemente, y pone su mano sobre mi cabeza, despeinándome. Que mala costumbre ha tomado.
― Déjame preguntarte algo, dragón del mal. – Lo miré a los ojos, recordando momentáneamente a Zitao. – ¿Has leído de casualidad alguna historia, en la que los amigos de la persona se den cuenta que está enamorada antes que ella misma? – Asentí con un movimiento suave, y Chanyeol toma mi mano. – Pues este es uno de esos casos.
Tardé unos segundos en comprender. ― ¡No estoy enamorada de Luhan! 
― ¡Él te desafía! ¡Te pone retos! Y debes admitir que eso te encanta.
― Tal vez me guste, pero no llega a ser amor. 
La campana para entrar a clases sonó, y yo me puse de pie, guardando el recipiente que me había dado mi madre para el almuerzo. Me despedí de Chanyeol, estaba a punto de irme, cuando él me detuvo y me susurró al oído: 
― El amor es como estar al pie de un acantilado, ¿sabes? Puedes darte la vuelta e irte, pero perderás una de las experiencias más emocionantes de toda tu vida si no saltas. 

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Comienzan los exámenes del primer semestre, pero sinceramente me da igual. No es que no estudie, lo hago, aunque sea poco. Simplemente leo, memorizo, y sé que probablemente cuando termine el examen lo olvidaré todo otra vez… pero ya que. Yo estaba muy ocupada, preguntándome si lanzarme al abismo o no. Liang me había llamado por teléfono, preguntándome que tal estaba. Aproveché para invitarlo a pasar un rato en mi casa, pues desde que Luhan no volvía, se había convertido de nuevo en un lugar silencioso y molesto.
Minutos más tarde, escuché como tocaban la puerta, y me apresuré a abrirla, sonriendo. Abracé a Liang, mientras nos despedíamos de su madre y entrabamos de nuevo a casa. El niño y yo pasamos un buen rato, jugando, viendo películas y hablando… no era muy diferente a estar con Luhan. 
― Noona… ¿están peleados? – Pregunta él, y luego le da un mordisco a su sándwich.
― Sí, bueno, no. Algo así, yo… – Liang me miró, confundido. Yo suspiré. – Sí, lo estamos. ¿Por qué?
― No puedo contarte. 
― ¿Eh? 
― Hyung me dijo que no podía contarte. 
Esta vez quien expresó confusión, fui yo. Observé al niño, que ahora veía atentamente la televisión. Dos horas más tarde, la señora Xiao me llamó, preguntándome si podía llevar a Liang a casa, pues ella tenía un asunto que solucionar en el trabajo. Le dije que estaba bien, pero tendríamos que ir en taxi. 
Tomé a Liang de la mano, mientras caminábamos al pórtico de su casa. De repente, el niño se soltó y riéndose, corrió hacia la parte trasera. Yo sonreí y le seguí, llamándolo. 
― ¡Liang! Vuelve aquí, debo entregarte entero, niño. - Al final, llegamos al jardín de la morada Xiao, y yo atrapé al pequeño, alzándolo. Él se veía bastante desconcertado. – Vamos adentro, mocoso. 
Entramos a la casa, riendo, pero las sonrisas se desvanecieron en los dos cuando vimos hacia la sala. Yo pude esperar cualquier cosa de Luhan, aunque eso fue una verdadera sorpresa. Lentamente, dejé a Liang en el suelo y me puse a su altura.
― Liang, será mejor que yo me vaya. – Le susurré al oído, pero él niño se rehusó a soltarme.
― Tu no mereces eso, noona. – Dice. En su rostro se demostraba lo que más se puede acercar a enojo en un niño de ocho años. – Quédate, no es tu culpa. Luhan es quien debe irse de aquí. 
Me sorprendí al escuchar que Liang llamaba a su hermano por su nombre, y no formalmente, como era común. Él tomó mi mano, arrastrándome a la sala, mientras yo hacía una mueca de profundo disgusto. Luhan y Rae Gun no se habían separado después del beso, aún seguían abrazados. Yo me solté del niño cuando sentí un par de lágrimas rodando por mis mejillas.
― No, Liang. – Dije, retrocediendo hacia la entrada. Cerré brevemente mis ojos, luchando contra la rabia, o lo que sea que sentía. – Me voy, te llamaré después. – Dicho esto, me di la vuelta y caminé deprisa hacia la salida, las lágrimas cayendo a borbotones. Ni yo misma podía creer que estaba llorando, hacía mucho tiempo que no experimentaba la sensación. 
Hacía mucho tiempo que no sentía un dolor como ese. 
POV. Luhan. 
Sentí como unos pequeños puños golpeaban bruscamente mi brazo, sólo entonces me aparté de Rae Gun, viendo a un enfadado Liang frente a mí.
― ¡¿Qué es lo que te pasa?! – Grita. Me sorprendo un poco, pues mi hermano nunca había actuado así. – ¡Eres un imbécil! ¡Un idiota! ¡Te odio! ¡¿Cómo le puedes hacer eso a mí Noona?! ¡La traje aquí para que solucionaran sus problemas, por ti! ¡Por ella! Y estás aquí, tranquilo. ¿No se suponía que le tenías una sorpresa?
Con rabia, me golpea de nuevo, para luego dirigirse a Rae Gun.
― ¡¿Y tú quién eres?! ¡Lárgate y no vuelvas aquí!
― ¡Hey! Liang, cálmate. – Digo, tratando de tomarlo por los hombros, pero él me aparta bruscamente. 
― ¡Te vio, estúpido! Te vio besándote con ella. Y ha llorado, he visto que ha llorado. – La mirada de mi hermano cambia de rabia, a decepción. – No te cases con Yong Sang. Lo único que le harás es más daño. 
Una hora más tarde, seguía sentado en la sala, pero esta vez sin Rae Gun, quien se había ido después de las acusaciones de Liang. Mis padres entran a la sala, la expresión de ambos es seria. 
― Yong Sang ha llegado a su casa mientras estábamos ahí, parecía bastante enfadada. – Mi madre se sienta frente a mí, y luego continúa hablando. – Ha dicho que la boda se cancela, y que no le importa nada de lo que tengamos que decir. 
Un silencio llena la sala, pero yo aún escucho en mi mente las palabras de Liang. Es el comentario de mi padre, el que me saca de mi ensimismamiento. 
― Mañana se va de Corea, a la casa de su abuela materna. No planea volver, hasta que la fecha de la boda haya pasado… O luego de un par de años. 
― Lo has arruinado, estúpido. – Liang me mira seriamente desde las escaleras. 
― ¡Liang! – Exclama mi madre. – ¿Qué es ese tipo de lenguaje? ¿Y con tu hermano? 
― Él tiene razón, mamá. – Entierro mi cara entre mis manos, pensando en cómo pude ser tan estúpido de caer en Rae Gun de nuevo. – Lo he arruinado, como siempre. 

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Espero que disfruten el capítulo. 
Tendré que cambiar los días de publicación, ya que me han surgido ciertos compromisos los Lunes, por lo que ahora será Viernes y Miércoles.

Ahora que viene el comeback de EXO, por favor anticípenlo y denles mucho amor.

Gracias por leer.


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