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My Daily Nightmare

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By Naosem

CAPÍTULO 7

POV. Luhan
Miré a Yong Sang, quien parecía querer llorar, pero no derramó ninguna lágrima cuando comenzó a hablar de nuevo.
― Se complicó la historia cuando mi hermano empezó a interesarse por una chica, quién era una estudiante china de ingeniería, de una familia poco prestigiosa. Mi padre perdió la cabeza cuando se le fue enviada una invitación de bodas, a la que obviamente no asistimos y desheredó a Ji Yong, quitándole nuestro apellido. 
»Estuve mucho tiempo sin entender que sucedía, hasta que escuché rumores en la escuela. Tuve tanto enojo, tristeza y decepción cuando mi mamá me contó sobre esto…Pero simplemente contuve esos sentimientos como una botella y me convertí en esto. A día de hoy, no sé dónde está mi hermano, pero sé que la boda fue exitosa y probablemente yo tenga un sobrino. Lo busqué al principio… hace, más o menos, tres años que me he rendido.
Nos quedamos en silencio por unos minutos. Yo no sabía exactamente qué decir, ni qué hacer. No podía consolarla, pues no veía tristeza en su expresión, y no podía irme o probablemente me odiaría más de lo que ya hace. Por suerte, Yong Sang rompió el silencio.
― En dos días cumplo dieciocho años, Luhan. Y me han obligado a casarme contigo. Así que, no me pidas que haga funcionar esto, por favor.
Aparté mi mirada de su rostro y la dirigí al estanque. Los peces estaban de nuevo sumidos en tranquilidad. Al final, cuando supe que era lo que tenía que decir, me fijé de nuevo en ella.
― A mí también me han obligado, Yong Sang. No es mi culpa que nuestros padres te hayan elegido como mi esposa. – Su mirada estaba perdida en algún punto del jardín. – Lamento lo de tu hermano, pero es hora de tomarnos esto con seriedad. Hoy, mi madre me ha confirmado que en tres semanas nos casaremos. – Me levanté del banco, arrodillándome frente a ella. – No sabes cuánto lo siento, pequeña. De verdad. 
Dicho esto, besé suavemente su mejilla, me puse en pie de nuevo y caminé al interior de la casa. Escuché a mi madre llamarme cuando pasé frente a la sala, pero lo único que hice fue seguir adelante hasta llegar a mi auto. Puse la frente contra el volante, mis manos apretándolo con fuerza. Y, debo admitirlo, algunas lágrimas escaparon de mis ojos.
POV. Yong Sang. 
Dos días después, me encontraba frente a la cama, observando con una increíble flojera el vestido corto blanco y los tacones que había comprado mi madre para mí. No quería celebrar mi cumpleaños, y menos si la familia Xiao completa vendría esta vez, pues me enteré que Luhan tiene dos hermanos menores. 
Además, mi madre había invitado a Rae Gun y Zitao, y yo no quería presenciar esa cuestión. Miré mi móvil y, después de pensarlo mucho, decidí llamarlo.
― ¿Hola? – Escuché su voz al otro lado de la línea y sonreí. 
― Chanyeol-sshi. – Dije, alegre. – Hoy es mi cumpleaños, y va a estar repleto en su mayoría de adultos… ¿te gustaría venir? 
― ¡Por supuesto! – Respondió, y sentí su entusiasmo. – Llegaré un poco más tarde, quiero comprarte algo bonito. 
― ¡Oh, no es necesario! 
― Claro que lo es, llegaré ahí en una hora. Guárdame pastel. 
Y, dicho esto, colgó. Sonreí ampliamente y comencé a cambiarme. Mamá entró al cuarto mientras me estaba colocando los zapatos y cuando me vio, se acercó lentamente y puso sus manos a ambos lados de mi rostro.
― Mírate. Mi niña ya es toda una mujer. Ahora tienes dieciocho años, no sabes cuan orgullosa estoy de ti. – Me abrazó. – Ven, te ayudaré con el cabello. 
Tiempo después, bajé al primer piso, saludando a todos mis familiares. Finalmente, llegué hasta donde estaba la familia Xiao y mis futuros suegros me saludaron animadamente, para luego presentarme a los hermanos de Luhan. Pero me he equivocado al interpretar la información, pues eran un chico y una chica. La segunda más mayor, con veintiún años de edad, llamada Xiao Mei, me dirigió una sonrisa y se inclinó levemente.
Y luego estaba el pequeño Liang, que se encontraba escondido detrás de la señora Xiao. Me puse en cuclillas frente a él y le sonreí. El niño me devolvió la sonrisa débilmente y yo extendí una mano hacia él, para que la tomara y me acompañara. Liang la tomó, sus ojos brillando mientras lo cargaba y me lo llevaba al jardín trasero. 
Estuve jugando durante la tarde con el pequeño, quien la verdad era muy agradable, y para su edad de ocho años, muy inteligente. Cuando Chanyeol llegó, mamá lo envío al jardín. 
― ¡Chanyeol-sshi! – Dije, acercándome a él con Liang agarrado de mi mano. Abracé al más alto y le sonreí. 
― ¡Feliz cumpleaños! – Dice, emocionado. – Ahora eres una mayor de edad. 
Entonces noté que el niño estaba usándome como barrera, igual que antes a su madre. Suspiré y empujé a Liang hacia el frente, provocando que un sonido de disgusto saliera de su boquita. 
― Chanyeol, él es Xiao Liang, hermano de Luhan. Liang, este es Park Chanyeol, un amigo del instituto. – Este último se puso a la altura de Liang y le extendió una mano, que él niño tomó gustosamente, estrechándola. 
― Es un gusto conocerte, Liang. – Sonrió. 
― Noona. – Me tomó unos segundos comprender que Liang se dirigía a mí, entonces volteé hacia él. – ¿Puedo llamarle hyung? 
Reímos, mientras regresábamos todos al estanque. Pasamos el rato en el jardín, hasta que Liang se quedó dormido y decidimos llevarlo a la habitación. Mi amigo tomó al pequeño en brazos y nos dirigimos a la casa. Como la puerta era de cristal, pude notar que Zitao y Rae Gun conversaban tranquilamente en una esquina de la sala, Luhan estaba con su familia y mis padres. Los demás invitados estaban alrededor, tomando champagne. Abrí la puerta para que Chanyeol pueda pasar, y todo el mundo se nos queda viendo, provocando que mis mejillas ardan. 
― Liang se ha quedado dormido mientras jugábamos, así que lo llevaré a mi habitación para que descanse y luego bajaré a celebrar con ustedes. – Dije, lo más prudente que pude, y empujé a Chanyeol escaleras arriba.
Luego de dejar a Liang arropado, bajamos de nuevo a la sala y nos sentamos en el único sillón libre.
― Bueno, no sabía exactamente qué le gustaría a una chica como tú. – Chanyeol saca una cajita de su bolsillo. – Así que compré algo común. Espero que te guste, de todas formas. – Abrió la cajita, y de ella sacó un collar. Tenía razón, es algo común, pero un collar no dejaba de ser nunca un detalle muy lindo.
― Es muy bonito, Chanyeol-sshi. – Tomé el collar entre mis dedos y sonreí. – ¿Puedes ayudar a ponérmelo? – Él asintió levemente y me puso el collar. Una hora después, Chanyeol se fue a su casa y parece que todo el mundo siguió el paso. Sólo quedábamos las dos familias que pronto serían una, tomando el té tranquilamente cuando un soñoliento Liang bajaba las escaleras, restregándose los ojos. Se acercó a mí y se sentó en mi regazo, apoyando su cabeza en mi hombro.
― Hey, pequeño. ¿Tienes hambre? – El niño asintió levemente y yo reí. Miré a Luhan, que estaba a mi lado. – ¿Puedes sostenerlo mientras le preparo algo? 
Mi prometido asintió y levantó cuidadosamente a su hermano, cambiando de mí regazo al suyo. Fui a la cocina y le serví un poco de la cena que había hecho mi madre, aún caliente, pero quitándole las verduras. Es un niño de ocho años, después de todo, puedes darle algo de gusto. 
Luhan sostuvo al niño mientras yo le daba de comer y, por supuesto, no faltó el comentario de que parecíamos una verdadera familia. 
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Con el tiempo, dejé de ser tan cercana a todos los que se suponía eran mis amigos desde un pasado. Y por todos, me refiero a Zitao. No me dolió, porque sinceramente él nunca me atrajo, sólo era para molestar a Luhan, pues él no tenía derecho a meterse en mi vida. Aunque aun no entiendo por qué dice que Zitao es alguien malo.
También empecé a hacerme más cercana a Chanyeol, y habíamos compartido mucho estos últimos días. Me enteré que le gustaba una chica, llamada Dara –por la poca información de ella que me había dado- y que era de mi misma edad. Le prometí ayudarlo si se daba la ocasión, porque se nota que en realidad le gusta.
En cuanto a Luhan y yo… seguimos completamente igual, nada de cambios. Sólo el simple hecho de que la boda se acerca, y agradezco que no tenga que preocuparme del tema del vestido, pues mi madre lo ha elegido. Estaba ahora caminando por las calles de Seúl, los audífonos puestos, escuchando una canción de SS501 a todo volumen, sin consideración hacia mis tímpanos. No quiero casarme. Y no iba a hacerlo… planeaba dejar Corea un día antes de la boda, para que no pudieran haber soluciones, pero en mi cumpleaños, luego de que terminé de darle de comer a Liang, nos despedíamos en la puerta y este me susurró al oído:
― Gracias por hacer tan feliz a mi hyung, Yong Sang. Desde que tú apareciste, parece que sus días son más cálidos. 
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― ¡Yah! ¿Cuánto tiempo puedes permanecer dormido? – Dije, moviendo a Luhan, quien se había quedado “levemente” dormido sobre su escritorio. Llevaba así por unos diez minutos, aproximadamente. Entrecerré los ojos y me acerqué a su oído. – Oppa, es hora de ir al altar. 
Luhan levantó su cabeza lentamente, mirándome. 
― Eso ha sido terrorífico. – Le tiré su chaqueta en la cara.
― Levántate, flojito. Han terminado las clases, pero ¿sabes? Eres un gran director, que se queda dormido incluso cuando el instituto se ha incendiado.
― ¡¿Qué?!
― Es un ejemplo, idiota. De verdad sigues dormido. Muévete, quiero ir a casa y no puedo dejarte tirado si vas a dormir en ella. – Le dije, caminando hacia la puerta. Me di la vuelta y vi a Luhan recostado de nuevo en su escritorio. – Bien, me iré en autobús y cerraré la puerta con llave. – Le lancé una moneda a la cabeza y, riendo, corrí fuera de su oficina, por los pasillos del instituto.
― ¡Hey! – Escuché los pasos de Luhan detrás de mí, pero igual seguí corriendo. Segundos después, sentí sus brazos rodeando mi cintura y alzándome. Me reí cuando me dejó de nuevo en el suelo y volteé a verlo. 
― ¿Cómo es que puedes correr tan rápido? – Le pregunto, mientras el pasa su brazo alrededor de mi cuello y comenzamos a caminar hacia la salida.
― Cuando iba al instituto, practicaba fútbol. Me gustaban mucho los deportes, por eso es que tengo buen rendimiento físico. ¿Y tú? No pareces cansada.
― De pequeña, mi hermano salía a correr todas las mañanas y me llevaba con él a veces. Me decía que tal vez si corría muy rápido, podría alcanzar la felicidad, así que empecé a entrenar duro. 
Él bajó su mirada hacia mí, curioso, y se inclinó un poco, recostando su cabeza en la mía. Llegamos al auto, teniendo un viaje tranquilo hasta mi casa. Cuando entramos, encontré una nota de mi madre diciendo que estarían fuera un par de días arreglando todo lo de la boda, que seguía en pie la visita de Luhan, si él lo deseaba. Me cambié de ropa y compartí unos bocadillos con Luhan, mientras conversábamos de diferentes cosas.
― ¿Lo has logrado? – Me preguntó, cuando íbamos por nuestro tercer vaso de té helado.
― ¿El qué?
― Ya sabes, alcanzar la felicidad.
Medité sobre ello unos instantes, y luego sonreí. Miré a través de la ventana, mientras el sol se ponía.
― La he alcanzado muchas veces… pero creo que esta vez, ella me ha alcanzado a mí.

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Una sincera disculpa por no haber actualizado la semana pasada... fue tiempo de exámenes y estuve muy fuera de mí xd. Disfruten del capítulo.
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|Próximo capítulo: Viernes 27 de Marzo|

Naosem.


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