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My Daily Nightmare

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By Naosem

CAPÍTULO 5

Abrí los ojos lentamente, sintiendo el olor a huevos revueltos en toda la habitación. Traté de levantarme, pero cuando me incliné un poco hacia adelante, mi cabeza parecía querer estallar. Me quejé sonoramente y me recosté de nuevo. Cuando tuve mis pensamientos un poco más claros, recordé lo sucedido ayer y me dieron ganas de golpearme a mí misma. 
¿Cómo pude haberlo besado? Agh, esta situación estan irritante. Se supone que Luhan debía besarme primero, después de todo él es el chico… y yo acabo de joderlo todo. Dejé de pensar en tantas idioteces cuando caí en la cuenta de que esta no era mi cama, ni mi habitación. Tampoco mi casa. Así que debía levantarme y darle la cara. Suspiré y me puse de pie suavemente, cuidando no hacer ningún movimiento brusco, pues mi cabeza me dolería más.
― Buenos días. – Dice Luhan con una sonrisa, mientras yo me acercaba a la cocina. – El desayuno estará listo en un momento, puedes sentarte en lo que termino. 
Le obedecí y me senté en la barra, observando a Luhan moviéndose de un lado a otro, tomando frascos y colocándolos de nuevo en su lugar. Ni siquiera los abría, ¿qué le pasa? Incliné mi cabeza hacia a un lado y juro que sentí como mi cerebro chocaba y me provocaba un terrible dolor. Cerré mis ojos y procuré mantenerme en calma.
― Luhan, me duele mucho la cabeza. – Admití. Él dejó a un lado todo lo que estaba haciendo -innecesario, cabe decir- y me observó con una sonrisa. 
― Por supuesto, después de lo que pasó anoche. – Se mordió el labio levemente y me dio la espalda otra vez.
¿Qué?... ¡¿QUÉ?! Espera... ¿Luhan y yo… nos acostamos? 
― Yo… no recuerdo nada… – Dije, asustada. Si fue mi primera vez, ¿cómo puedo no recordarlo?
― Yong Sang, te tomaste cuatro copas de alcohol. Obviamente no vas a recordar nada. – Sirvió los huevos en un par de platos y luego puso a tostar el pan. Me entregó un vaso con jugo de naranja y una aspirina. – Y no, a menos de que yo tuviera alguna clase de fetiche con violar a gente inconsciente, sigues siendo virgen. 
― No sé si sentirme alagada o insultada. Pero, ¿qué fue lo que pasó exactamente? 
Luhan se exaltó un poco cuando el pan estuvo listo, se dio la vuelta y luego de poner el pan en los platos, siguió con la estupidez de los frascos. Eso me pone nerviosa. 
― Bueno, llegamos aquí y me contaste sobre tu relación con Zitao, luego comimos y te ofrecí un trago. Fui al baño y mientras tanto, tú estabas aquí ahogándote en alcohol. Cuando volví, estabas dormida sobre el sofá. – Puso un plato frente a mí y sentí calor en mi rostro. ¿Me he sonrojado? 
― Yo… lo lamento… Luhan, ¿no pasó nada más? – Recordé lo del beso, pero sinceramente, él no parecía estar incómodo a mi lado.
― ¿De qué hablas? 
― Yo… creo que entonces lo he soñado… 
― ¿Qué cosa?
― Hmm, nada. Supongo. 
Eso es bueno, muy bueno. De hecho es fantástico. Al menos él no sabe nada y eso le da un poco de tranquilidad a mi mente, excepto por el hecho de que soñé que lo he besado. 
― Y, ¿cómo dormiste? – le pregunté, mientras comía un poco de pan tostado.
― Bien, si no hablaras dormida. – Solté mi cuchara. 
Maldito idiota. Dime que no, por favor, no lo menciones…
― ¿A quién estabas besando en sueños? Si puedo saberlo, claro.
Me quedé en silencio. Tomé una cucharada de huevo y la metí en mi boca, negándome a contestar. Luhan me lanzó una sonrisa engreída.
― ¿Fue conmigo? – dejé la cuchara a mitad de camino hacia mi boca, que estaba repleta, y lo miré. – No tienes por qué avergonzarte, después de todo, seré tu esposo.
― Claro que no fue contigo, idiota. – Dije, después de haber tragado. – ¿Qué te crees?
― Vamos, tú sabes que te atraigo. 
Eh.
― ¡No! ¡Para nada! 
― ¿Entonces con quién? Según yo no tienes contacto con ningún otro chico.
Me enojé bastante con ese comentario. Golpeé la mesa con la palma de mi mano y Luhan se sobresaltó.
― ¡Yah! ¿Acaso conoces algo de mi vida aparte de que seré tu esposa? ¿Quieres saber con quién soñé? – Me puse de pie y él levantó una ceja. – Pues bien, fue con Zitao. ¿Contento? –Luhan me miró, sorprendido. Di media vuelta y comencé a caminar hacia la habitación. Cuando estaba a punto de tomar la perilla, él levantó un brazo y empujó la puerta de nuevo a su lugar. Se inclinó y susurró cerca de mi oído.
― Vaya, esa es una bonita formar de herir los sentimientos de alguien. – Sentí como su frente se recargó en mi hombro. – Lamento haberte hecho enojar, sólo estaba bromeando. Toma una ducha, te llevaré a tu casa. 
― Está bien… - me separé un poco de él – Oye, ¿por qué no estoy en el instituto? 
― Soy el director, ¿necesitas algún otro permiso? 
Me encogí de hombros. – A menos de que hace tres meses fueras un viejo canoso de cincuenta años, el cual se hacía llamar director y me ayudó en mi matrícula, entonces no te recuerdo como director. 
― Soy un suplente y antes de que preguntes algo más, fue idea de mi padre. Para que estuviera más cerca de ti. 
___________________________________________________
Pasé horas en frente del ordenador, intentando terminar toda la tarea que habían dejado el día anterior y ese. No podía perder tantas clases, así que le dejé claro tanto a mi padre como al de Luhan, que a partir de ahora no lo vería más en semana y nos ignoraríamos completamente en el instituto. Estuvieron de acuerdo, a regañadientes y con mucha persuasión, claro. 
Demoré en terminar, también, porque pensé mucho en el sueño con Luhan y en lo que le dije sobre Zitao. Desde mi infancia, recuerdo a este último como alguien especial y amable. Alguien que se interesa por los demás. No comprendo la necesidad de Luhan al advertirme que me alejara de él, y la situación con Rae Gun no me parece suficiente. Pasó algo más y de eso estoy segura. Eran las once y media de la noche cuando por fin logré terminar todo y estudiar para mis proyectos. Además, se me fue enviado por correo electrónico el horario para el taller de teatro, que era los lunes, miércoles y viernes luego del instituto. 
Esto le agregaba un poco más de emoción a mi día a día pues, como ya he comentado anteriormente, mi vida es particularmente aburrida, debido al hecho de que no tengo una sola amiga. Recuerdo haber tenido una en kínder, era la única que no usaba los lápices de colores como palillos. Pero se mudó a Dinamarca luego del primer año en primaria y no volví a saber de ella. Menciono este hecho por una razón bastante importante, que le dio un giro de trecientos sesenta grados a mi rutina estúpida. 
Fue el segundo día de teatro, cuando el director y yo nos encontrábamos discutiendo sobre la historia de una obra, cuando la conocí. Era una chica bastante bonita, de cabello castaño y ojos grises. Pasamos bastante tiempo juntas durante los ensayos y conversábamos todo el rato, así que supe bastante de ella para el final de la semana. Era coreana y de joven había vivido en China, pero se tuvo que ir por razones personales y a día de hoy era la segunda encargada-aparte del director- en dirigir la obra. Había estudiado artes escénicas en la escuela de artes de Beijing y luego regresó aquí, acudiendo a una llamada del director Lee. Espero que hasta este punto, muchos lectores lo hayan sospechado o incluso adivinado.
Esa persona era Kim Rae Gun. 
Me sorprendí bastante al escuchar su nombre, pero ella estaba tan ensimismada en una extraña mancha que apareció en el telón de fondo, que no se percató de ello. Dos semanas después, entendí por qué Luhan y Zitao se habían enamorado de ella. Todo lo hacía increíblemente perfecto, sincronizado, era puntual y nada fallaba cuando ella estaba a cargo. Me ayudó con la escritura del guion y la repartición de los personajes. Incluso cuando Luhan y yo tuvimos nuestra primera pelea seria. Pero no quiero adelantarme demasiado, así que les contaré adecuadamente… Debo comenzar por el día en el que todo se arruinó.
El día en el que chocaron miradas.
Y también corazones.

Naosem


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