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My Daily Nightmare

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By Naosem

CAPÍTULO 4

― De verdad, Luhan. ¿Por qué sigo aquí? – Dije, engrapando otro grupo de papeles. 
― Ya te lo dije, necesito ayuda y el asistente está de viaje. 
― Pero mis clases…
― No.
― ¡Luhan!
Él rió y me quitó los papeles que estaba organizando.
― Entonces ve, no te obligaré a nada. Nos vemos a la salida.
Suspiré y miré el reloj que estaba detrás de su cabeza, para luego mirar el montón de hojas que estaban en el escritorio, frente a un Luhan muy concentrado. Lo observé fijamente, mientras su ceño se fruncía de una manera muy tierna cuando leía algo complicado. Él levantó la mirada.
― ¿Sucede algo? 
― No – Tomé más papeles y empecé a engraparlos. – Creo que puedo quedarme más tiempo. Después de todo, sólo queda una hora de clases, así que recogeré mis cosas luego. Oye, ¿te parece si después de esto salimos un rato? – Le pasé más documentos para firmar a Luhan, mientras este me miraba aún, sólo que esta vez con una expresión incrédula – Escuché que un nuevo restaurante de comida Italiana abrió y está camino a casa, ¿pasamos por ahí primero?
______________________________________
― Luhan, ¿podemos ir al parque? – Pregunté, mientras salíamos del restaurante. El lugar estaba bastante lleno a pesar de ser nuevo, así que preferimos comprar allí y comer en su casa. Él vivía sólo, pero al momento de avisarles a mis padres, sentí que no se preocuparon mucho por el hecho de que su hija menor de edad estuviera a solas con un chico siete años mayor que ella. 
― Estoy algo cansado. ¿Por qué no volvemos ahora? 
― ¡Vamos! Conozco un lugar relajante cerca de ahí. Por favor, llévame – Hice pucheros, mientras agarraba a Luhan de su brazo. Él me miró de reojo y suspiro. 
― De verdad, quiero dormir. Compréndeme un poco. 
Lo solté y seguimos caminando al auto en silencio. En verdad es muy frío. De hecho, Luhan y yo no hemos compartido tanto como me gustaría. Vamos a casarnos en aproximadamente dos meses -cuando yo cumpla mis dieciocho años- y ni siquiera sé algo de su vida privada. Ya dentro del auto, me decidí a resolver un poco esa situación. Obviamente, para mi beneficio.
― Luhan, ¿de dónde conoces a Zitao? – Al momento de mencionar se nombre, vi como Luhan se tensó, poniéndose nervioso repentinamente. Se mantuvo en silencio unos minutos más y su mirada empezó a relajarse.
― Nos conocimos en el instituto de China, más o menos cuando teníamos dieciséis años. Fuimos amigos durante bastante tiempo, junto con otros dos muchachos, aunque no recuerdo muy claramente sus nombres. Básicamente, sólo recuerdo a Lay, a quien me crucé varias veces en la universidad, pero dejamos de hablar cuando Zitao y yo tuvimos problemas. – Carraspeó un poco mientras se detenía en un semáforo. – Cuando Zitao llegó al instituto, Lay, el otro chico y yo éramos muy buenos amigos y lo invitamos a pasar el tiempo con nosotros. Al final, él se volvió muy unido a todos, en especial a Lay.
»Un año después, conocimos a una chica. Pertenecía al área de humanidades, era realmente linda. Su nombre era Kim Rae Gun. Sin saberlo, Zitao y yo empezamos a enamorarnos de ella al mismo tiempo. La diferencia es que yo fui el primero en declararme a Rae Gun y ella me aceptó, así que él se decepcionó bastante y debido a eso tuvimos una gran pelea. Incluso llegamos a golpearnos y nos alejamos bastante. Lay siempre apoyó a Zitao. – Luhan aparcó el auto fuera de un conjunto de edificios, puso el freno de mano, pero no pareció interesado en salir.
― Parece una razón bastante infantil, si me permites decirlo.
― Lo es, mucho. Pero vaya que estábamos enamorados de ella. Buen cuerpo, linda, amable, inteligente. El concepto de chica que siempre deseas tener. Estuvimos meses peleados y nos evitábamos todo el tiempo. Cuando por casualidad nos veíamos en cualquier parte, terminaba en golpes. Y eso causó que Rae Gun terminara conmigo y se cambiara de instituto, Zitao hizo lo mismo y Lay nunca volvió a hablarme. Años después, en la universidad, un amigo coreano mío y Zitao repitieron historia, por eso él cree que yo quería hacerle la vida imposible. Obviamente, yo no lo planeaba, ni siquiera supe de ello hasta que Zitao me golpeó una noche en un bar. – Me miró y sonrió, mientras salía del auto y daba la vuelta para abrir mi puerta. 
Subimos a su apartamento. Realmente era muy espacioso y tenía unas vistas hermosas. Me acerqué a la ventana mientras Luhan dejaba el paquete en la cocina y se ponía de pie junto a mí. 
― Bonitas vistas, ¿no? – Yo asentí y sonreí un poco. De verdad, las luces de la ciudad de Seúl se veían bastante bellas desde aquí. Era como ver las estrellas, pero en el suelo. – Y tú, ¿cómo conoces a Zitao? 
Lo miré. – No es algo muy fuera de lo normal, de hecho. Lo conocí a los cinco años y fuimos amigos hasta los quince, cuando regresó a China. Después de eso, perdí contacto con él. Zitao estuvo conmigo durante momentos clave de mi vida, me apoyó en tiempos muy difíciles y fue sorpresivo para mí que se hubiera ido. Yo… le quiero mucho… ¿Puedo preguntar qué fue de la chica? 
― ¿Rae Gun? – Afirmé con la cabeza. – Por lo que sé, estuvo viviendo un tiempo con sus abuelos en Hong Kong, estudiando allí. No sé nada más, pues no me fue permitido verla.
― ¿No sabes si ella sigue en China?
― ¿Por qué te preocupa? – Apreté los labios y continué mirando por la ventana. Luhan siguió mirándome y luego empezó a fruncir el ceño, molesto. – ¿Te gusta Zitao?
Guardé silencio. Él tomó de mi brazo, obligándome a mirarlo. Se veía realmente molesto. 
― Respóndeme. 
― No estoy obligada a hacerlo.
― Yong Sang… 
― Suéltame. 
Luhan aflojó el agarre, pero no me soltó. Sus ojos estaban llenos de furia y sentí que iba a golpearme en cualquier momento. No sé por qué lo hice, pero me abalancé sobre él, enredando mis brazos en su cuello.
Y lo besé. 


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