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My Daily Nightmare

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By Naosem

CAPÍTULO 1:  Introducción

POV. Yong Sang
Continué mirando fijamente hacia el escritorio de mi padre. Su oficina era gigante. Había tantas cosas que mirar, tantos detalles por reconocer, pero yo siempre mantenía mis ojos en un mismo punto. Callada, pero no sorda. Cada palabra ofensiva, cada reprenda, cada disgusto que él me lanzaba, lo sentía en mis huesos. A pesar de todo, nunca lloré.
Pero esta vez sí quería hacerlo. 
― Sabes que es por tu bien, hija – Dice mi padre, con voz dulce – Nunca he querido hacerte daño, pero esto es necesario para hacer que la empresa crezca.
No dije nada. Esta vez, mi palabra no valía. 
― Dime, ¿qué piensas? ¿Estás enojada?
― ¿Puedo retirarme ahora? 
Mi padre suspiró. 
― Por supuesto. – Inmediatamente me levanté y tomé mi bolso. Me dirigía hacia la puerta, cuando él fastidió mi día. – Los Xiao están en casa, esperando por conocerte. No lo arruines.
Sonreí burlonamente y terminé de salir. No tengo más opción que obedecerle, ¿no? Pero mi instinto es protegerme y lo haré a toda costa. Aunque sea mi propia familia la que tenga que destruir. 
Habiendo pasado ya diecisiete años, la gente aún me mira extraño cuando camino por las calles de Seúl. Verán, no tengo una apariencia muy coreana que digamos, por eso siempre me han tratado como una extranjera. Esa es la razón por la cual me transporta el chofer de la empresa, lo cual me disgusta mucho, pero prefiero pasar desapercibida. Me pongo nerviosa cuando mucha gente centra su atención en mí. 
Al llegar a casa, noté un gran bullicio en la sala. Seguí caminando, siempre mirando hacia el frente. No tenía curiosidad alguna por ver a la familia de mi prometido, sinceramente. 
Me siento tan extraña al pensarlo de esa forma. Huh. 
― ¡Hija! ¿Cómo te fue? – No dejé de moverme hacia las escaleras. Mi madre carraspeó – ¿Vienes a sentarte con nosotros, hijita? 
Creo que voy a disfrutar esto.
― ¡Shin Yong Sang! – Me detuve con un pie sobre el primer escalón y volteé a mirarla. 
― No me interesa. 
Continué subiendo las escaleras y me encerré en mi habitación sin esperar respuesta alguna.
POV. Luhan. 
La sala se quedó en silencio después de eso. Nadie se movía. La madre de Yong Sang dejó su taza de té sobre la mesita y estaba dispuesta a levantarse para hablar con su hija, cuando yo la interrumpí. 
― Disculpe, señora. ¿Le importaría si hablo yo con ella? 
― Claro que no, Luhan. Pero no creo que te haga caso, Yong Sang es muy testaruda y llega a ser imprudente cuando se enoja. 
― No te preocupes, querida. Él es peor. – Mi madre se burló y yo sólo la miré de reojo. Me levanté y subí las escaleras. Escuché el ruido de una televisión al otro lado de una puerta, así que supuse que esa era su habitación. Toqué varias veces sin recibir respuesta, finalmente entré sin más. 
Ella volteó levemente su rostro y… es muy linda. No puedo poner todos mis pensamientos aquí, lo siento, no lo permitirían. Estaba al lado de una ventana con los auriculares puestos y un libro de historia en su regazo. La televisión sí estaba encendida, pero abandonada en una esquina de la habitación. 
― ¿Necesitas algo? – Pregunta ella. 
― No, sólo venía a joderte la vida. Nada muy interesante – Yong Sang levantó una ceja – Escucha, no me interesa la rabieta que estés montando, pero al menos demuestra un poco de la educación que ha dicho tu madre que tienes y acepta esto con madurez. No sé si lo hagan tus padres, pero yo no voy a soportarte, ¿me entiendes? 
Ella no se inmutó, su cara seguía con la misma expresión de antes. Al final sonrió y volvió su atención al libro. Yo suspiré. 
― Tampoco quiero esto, Yong Sang. Pero si es por mi familia, yo haré lo que pueda y si eso significa casarme contigo, lo acepto – Ella siguió sin mirarme. Yo fruncí el ceño, enfadado. - ¿Al menos me estás escuchando, niña?
― ¿Por qué no te callas y me dejas en paz? – Yong Sang levantó su tono de voz, mirándome. Cerró el libro y se levantó, quitándose los auriculares. 
― Bajaré en un segundo, diles que me esperen. 
Sonreí e hice una pequeña reverencia, saliendo de la habitación. Fue fácil.
Más tarde, me arrepentí de haber creído eso. 


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