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My Daily Nightmare

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By Naosem

CAPÍTULO 15: CAPITULO FINAL

YONG SANG.

[Billund, Dinamarca. Un año después de la fecha de la boda.]
Impulsé el columpio más alto y miré hacia el cielo, pensando en cómo estaban llevando la vida mis familiares. Perdí contacto con todos desde el momento en que me fui. Mis padres no habían intentado encontrarme, creo que comprendían… o no les importaba. A este punto, Chanyeol ya podía decirle a quien quisiera o cualquiera que le preguntara, donde estaba yo.
Me alojé en la casa de mi amiga del jardín de infantes, Yoon Hyo Jung, quien se había mudado a Dinamarca. Íbamos juntas a la universidad que quedaba cerca, como a cuatro calles de la casa. Era un buen punto para vivir, además que se contaba con unos vecinos silenciosos. ¿La razón de elegir esa universidad? Era en donde más podría encontrarse extranjeros, ya sea en cargos importantes o como estudiantes, así que no era difícil adaptarse.
Durante los primeros seis meses, no salí para nada de la casa, mientras Hyo Jung -ahora apodada Kirsten- me daba cursos de danés. Sabía un buen inglés, pero eso no quería decir que todos los daneses pudieran entender ese idioma, y como planeaba quedarme un largo tiempo, no tuve opción. Conocí mucha gente agradable durante el poco tiempo que llevaba allí… como aprendí rápido a hablar en su idioma, los demás pudieron entablar una conversación fácilmente conmigo.
A pesar de todo, nunca estuve interesada en hacer amigos. Aunque llevaba casi un año y medio estudiando ahí, sólo conocía los pasillos por los que normalmente transitaba para ir a mis clases, la cafetería y uno que otro jardín. Nunca me interesé por ir a los demás establecimientos… a la biblioteca, si necesitaba algo para los trabajos. Fue igual con las citas, chicos que me invitaban a salir, o fiestas de la facultad. Siempre me negaba, y no me molestaba en dejarles una buena excusa, simplemente me iba del lugar, dejándolos con el reproche en la boca. Antes los escuchaba, pero después de que me dijeran lo mismo, me cansé. “Eres tan joven, ¿por qué no sales?” “¿De verdad eres humana? ¡Es una de las mejores fiestas!” “¿No te gusto, acaso? ¿Por qué me tratas de esa forma?”
La verdad, ni yo misma entendía que me pasaba en ese entonces. Era como algo con lo que aprendí a convivir, por lo que mi indiferencia a todo el que no se llamara Kirsten se incrementó. Ella también estaba preocupaba, pero no me invitaba a salir ni nada por el estilo, tampoco me pedía que saliera con algún chico, como hace normalmente una amiga que te ve en ese estado. Kirsten conocía exactamente el nombre y apellido de la razón por la cual no deseaba saber del mundo. 
En Corea del Sur dejé mucho. Un valioso amigo, un hermano, mis padres… y también dejé parte de mi fuerza. Si alguna de estas personas volviera a verme, no me reconocería. No sólo por el cambio físico, sino porque el brillo en mí, que antes era por altanería, después fue por amor, finalmente había desaparecido. Y con el, todas mis expectativas de vida.

LUHAN.

[Beijing, China. Un año y medio después de la fecha de boda.]
― ¿Qué te trae por aquí? – Pregunté, mirando a Zitao. Me impresioné al verlo, pues me encontraba en la sede principal de Toshiwa, en Beijing. La última vez que lo vi hace un año, seguía viviendo en Corea del Sur, aun al lado de la residencia Shin.
― Vine a visitar a mi familia… me quedaré durante una temporada y bueno, sinceramente no tenía la intención de pasar a buscarte, pero cambiaste tu número de teléfono hace poco y esto es algo… urgente. 
― Toma asiento y déjate de rodeos. – Él me obedeció, sentándose en una de las dos sillas frente al escritorio.
― Bien, iré al punto. Sabes que he vivido durante años al lado de la casa de los Zhang, ¿verdad? – Asentí, rebuscando entre algunos papeles. – Cuando se enteraron de que regresé, contactaron a Lay y le dieron la noticia, al parecer está viviendo en Dinamarca, ¿lo sabías? 
― ¿Eso era lo urgente que tenías que decirme?
― ¡Ya estoy llegando a eso! – Se quejó, acercando un poco más la silla. Sacó su móvil y buscó algo. Luego, volteó hacia mí. – Ellos le dieron mi número a Lay, y estuvimos hablando. Entramos en el tema de las relaciones amorosas, entonces él me envío la foto de la chica en quien está interesado últimamente… Por favor, hay muchas cosas en esta oficina para ello, no me golpees a mí. 
Volteó la pantalla del artefacto hacia mí, y entrecerré los ojos para poder ver con claridad. Me sorprendí al reconocer a la persona, quien estaba considerablemente más delgada. Apreté mi mandíbula, con rabia. 
― ¿Dinamarca, dijiste?
YONG SANG
[Billund, Dinamarca. Dos años después de la fecha de boda.]

― ¿Quién es él?
― ¿De verdad no lo conoces, Anna? –Pregunta Kirsten. Empecé a hacer que me llamaran así después de que entendí que mi nombre coreano era dificultoso para la gente con acento danés…esa era su misma razón. Yo negué con la cabeza. – Bueno, es el decano. Como los dos son extranjeros, pensé que tal vez se conocían, lo siento. 
― ¿Cuántas veces tengo que decírtelo? China y Corea del Sur son diferentes, Kirsten. ¿Sabes su nombre?
― ¡Lo siento! Debo prestar más atención a geografía…– Ambas volteamos al hombre de cabello negro, quien nos sonrío amablemente. – Creo que su nombre es Zhang Yixing.
― Es muy guapo, ¿no crees?... ¿Tendrá novia? – Kirsten me miró, apenada. 
― ¿Has llegado hasta tal punto de la infección? 
― ¿Infección?
Ella asintió. Kirsten era una increíble persona, de las pocas con las que he sabido llevar una amistad. A pesar de que nos separaron cuando éramos pequeñas, nuestras madres conservaban entre sí los números de teléfono, así que lo guardé y llamé a la señora Yoon, quien de inmediato me dio el número Kirsten. Llamé a esta última, y después de hablar durante varios meses, le pregunté si su casa podría ser un lugar al cual llegar si algún día me decidía por ir a Dinamarca. Le debo una grande desde el momento en que respondió sí.
Kirsten salió de Corea del Sur a los seis años, pero sus padres no le dejaron perder el idioma. Practicaba coreano y danés diario… aunque de todas formas, nunca tuvo curiosidad alguna acerca del país donde nació. Ni de sus alrededores. Llega hasta el punto de que para ella, Corea del Sur y Corea del Norte son lo mismo. Empezó a vivir sola un año antes de que la llamara, por eso aceptó felizmente la oferta de mudarme con ella. 
― Yo digo que cuando alguien te gusta, es como una infección… empieza despacio, con unas simples miradas. Entonces aumenta, cuando no dejas de pensar en cómo sería tu vida con esa persona y… ¡BAM! – Exclamó Kirsten y golpeó la mesa, asustándome. – Llegan al punto en que estás tú, cuando empiezas a encontrarte… ¡terriblemente enamorada! 
Gritó lo último, y como estábamos en la cafetería, varias personas voltearon, mitad por el ruido, mitad por el idioma desconocido. Yo sonreí a algunos y pedí disculpas, para luego palmear suavemente el brazo de Kirsten. Ella me sonrío, y ambas escuchamos el sonido de una silla siendo arrastrada. Volteamos, y vimos como Zhang Yixing, el decano de la universidad, se sentaba en nuestra mesa.
Me miró, con una gran y hermosa sonrisa. ― Buenas tardes, señoritas.

CHANYEOL
[Seúl, Corea del Sur. Dos años y medio después de la fecha de boda.]
Sonreí a la pantalla del monitor, mientras le daba a la opción de contestar llamada. Cuando se dio cuenta, Baekhyun saltó del sillón frente a mí y se sentó a mi lado rápidamente.
― ¡Hola, Anna! – Bromeó él. Yong Sang rodó los ojos, aunque de todas formas sonrió. Ya estaba acostumbrada a que el enano se burlara de su nuevo apodo.
― ¿Cómo has estado, pequeña? – Pregunté.
― ¡Muy, muy bien! ¿Ustedes qué tal? 
― Igual… hace poco fui a la casa de mis padres, y les presenté a Baekhyun… lo tomaron anormalmente demasiado bien… – Reí, y ella esbozó una sonrisita de complicidad. – Mamá me dijo que alguien de confianza la estuvo preparando indirectamente para ello… así que fue fácil convencer a papá… Gracias por eso. Cambiando de tema, ¿qué tal vas con ese chico?
― No tienes nada que agradecer… ¡y ya te he repetido que no tengo nada con él! Sólo, estamos hablando, pero no hemos tenido citas o algo por estilo…
― ¡Entonces que miedo das! ¿De dónde sacaste las fotos que enviaste por Kakao Talk hace poco?
Yong Sang bufó. ― ¡Las encontró Hyo Jung!
― ¡A mí no me metas! – Escuchamos que alguien gritó en el fondo. 
― ¡Tú no mientas! ¡Traidora! – Baekhyun y yo reímos. 
Hablamos de muchas cosas ese día. Cuando estábamos a punto de despedirnos, Baek me codeó, recordándome algo que tenía que contarle a Yong Sang.
― ¡Hey! Antes de que te vayas… hace poco, Zitao volvió de China. – Carraspeé un poco. – ¿Sabías que él conoce a Yixing? 
― ¿Qué? – Exclamó Yong Sang, sorprendida. – ¿Cómo? 
― Cuando hablamos, dijo que sentía la necesidad de contármelo, ya que soy un buen amigo tuyo. Yixing y él son amigos desde el instituto, creo que hasta de la universidad… estuvieron hablando mucho últimamente y Yixing le contó sobre ti. – Al decir esto, una sonrisa apareció en el rostro de Yong Sang. Baekhyun la vio y abrió ligeramente su boca. – Zitao comentó que probablemente ya habías escuchado de él por parte de Luhan. Sólo que suelen llamarle por su apodo, Lay.
Su sonrisa desapareció inmediatamente. 
― ¡¿Zhang Yixing es Lay?!

YONG SANG.
[Billund, Dinamarca. Tres años y medio después de la fecha de boda.]

― Entonces, ¿quieres esa? Es bastante bonita. – Dijo Yixing, mirando hacia la pulsera que me estaba probando. Yo asentí y él se volvió hacia el chico detrás de la caja. – Compraré esta, gracias. 
Antes de salir de la tienda, escuché a una de las empleadas y el chico de la caja hablando.
― Que lindos son, ¿no? Ella incluso aprendió su idioma para poder comunicarse con él fácilmente, ¡y tal vez él vino hasta Dinamarca sólo por ella! – Exclamó, y el chico de la caja rió, y dijo estar de acuerdo.
Caminamos a través de la gente, su mano sosteniendo la mía firmemente. Mi cumpleaños había sido hace un par de días, así que tenía oficialmente veintiún años. Me sentía algo extraña al no pasarlo con mis padres, como si ese no fuera mi lugar. Aunque, estar con Yixing me hizo bastante feliz… fue un buen reemplazo.
Después de un buen rato, él volteó a mirarme, sonriendo.
― Tengo algo importante que decirte… - Le miré con una expresión confundida. – Tranquila, no es nada malo… pero no lo diré aquí. ¿Te gustaría ir a tomar un café?
― Por supuesto, vamos. – Dije, contenta.
Claro, estaba tan ensimismada en la sección de accesorios, que no noté cuando Yixing salió a comprar el anillo en la joyería de al lado.

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Este es el final de My Daily Nightmare. Gracias por todo el apoyo, sin ustedes no habría sido posible. Sé que algunas personas considerarán este un amargo final, porque ¿qué sentido tiene que sea un fanfic de Luhan y la protagonista no termine con él? Bueno, para mí no hay distinción entre mis obras. Sigue siendo algo mío, y puedo darle un final diferente, como el de cualquier otra historia.
Me prometí a mí misma que este fanfic no sería algo común, espero haberlo logrado. Muchísimas gracias de nuevo, espero que lo hayan disfrutado. No se preocupen, no dejaré un final tan devastador para Luhan… sólo, por favor esperen el epílogo.
Hasta entonces.

|AVANCE EPÍLOGO|
Será narrado por Hyun Soo.
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Naosem.


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