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My Daily Nightmare

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By Naosem

CAPÍTULO 13

Al momento de sentarnos en una de las mesas del ahora decorado gimnasio, Chanyeol desapareció repentinamente. Estuve sentada por unas dos horas y media, rechazando invitaciones para bailar y golpeando suavemente la etiqueta con mi nombre, que estaba pegada a mi ropa. Estúpido, pero obligatorio para poder entrar. 
Aburrida, caminé hacia el bufet. Si Chanyeol iba a dejarme sola, ¿para qué insistió tanto en traerme? Lo haré pagar por eso. Tomé un plato y pensé en que comer, cuando una chica baja, con un vestido beige y cabello castaño, se puso a mi lado. Miré hacia su etiqueta, y me impresioné bastante. Ella lo notó, y ambas cruzamos miradas. Inmediatamente sonreí y me incliné un poco.
― Lo lamento, Park Sandara-sshi. La reconocí por su nombre. Soy Shin Yong Sang, estudiante de último año.
― Ah, está bien, no te preocupes. Eres quien se va a casar con Luhan sunbae-nim, ¿verdad? – Asentí levemente. Creo que ahora era conocida así hasta por las personas que no había visto nunca en mi vida. – Supongo que has oído hablar de mí por la clase de Biología.
― No, en realidad. He oído hablar de usted por Park Chanyeol, él en verdad la admira. – ¿Por qué tendría que reconocerla por una clase? Ella me observó con una expresión confundida, frunciendo el ceño. – Chanyeol-ah habla muy bien de usted, así que supuse que eran cercanos.
― Park Chanyeol… – Dijo Sandara. Repitió el nombre unas tres veces más por lo bajo, y finalmente recordó. – ¡Park Chanyeol! Es un chico agradable, además que uno de mis mejores alumnos y-
― ¿Alumno? – La interrumpí, un tono de incredulidad en mi voz. Cuando comprendí, quedé más perdida de lo que empecé. - ¿Usted… es profesora?
Alguien a mi lado empezó a toser violentamente, cuando miré, Byun Baekhyun estaba apoyado en la mesa, después de haberse ahogado con el ponche. Sorprendida, me acerqué a él, pero rápidamente me apartó.
― Estoy bien, estoy bien. – Susurró, mientras dejaba su vaso sobre la mesa y corría a través del gimnasio, para finalmente salir de él.
Sandara y yo nos observamos, sin comprender, y finalmente ofrecí una ligera inclinación de cabeza a modo de despedida. Corrí exactamente por el mismo lugar hacía donde Baekhyun había ido hace unos minutos. No comprenderán mi asombro cuando vi a través de las ventanas del laboratorio de química, una escena que jamás olvidaré aunque lo intente.

POV. Luhan.
Miré por enésima vez el reloj. Esta vez, daba las tres en punto de la madrugada. Suspiré, aun observando por la ventana, en el puesto que ocupaba la señora Shin el día que Rae Gun trajo a Yong Sang a casa. La mujer, cansada, se había rendido hace media hora. Escuché un leve maullido a mi derecha, y el pequeño gato se restregó en mi pierna. 
Recordé la situación de ayer, cuando el inocente Momo había creado tal altercado. Reí un poco al repasar en mi mente, el momento en el que el gato había bajado por las escaleras y Chanyeol había corrido rápidamente fuera de la casa… y luego retorné a mi seriedad, rememorando quien fue tras él. Cerré la cortina y estaba a punto de levantarme, cuando mi móvil empezó a vibrar.
En la pantalla, apareció el nombre de Yong Sang. Contesté, con una mala sensación invadiéndome. 
― ¿Hola?
― ¡Luhan! – Me preocupé al escuchar la voz de Chanyeol al otro lado de la línea. – ¿Estás ocupado?
― ¿Le sucedió algo a Yong Sang? 
― Eh, podríamos decir que sí. Pero no es nada grave, sólo… deberías venir y llevarla a casa. No quiere ni verme, apenas y logré quitarle el móvil para llamarte. No tardes, se está poniendo pesada.
Dicho esto, colgó. Y no perdí tiempo en salir inmediatamente y encender el coche.

POV. Yong Sang. 
Al otro lado del cristal, vi a Byun Baekhyun contra una de las limpias paredes blancas, con Chanyeol besando sus labios. Abrí mis ojos de par en par, casi gritando por la sorpresa. Bueno, tal vez sí grité, porque inmediatamente los dos voltearon hacia donde estaba, descubriéndome tras el cristal. Hice una mueca y me aparté, corriendo de nuevo al gimnasio. De asombro, pasé rápidamente a enojo, porque Park Chanyeol había tenido el descaro de no contarme sobre eso… y hasta me mintió con lo de Sandara. Me senté en la barra, apoyando mi mentón sobre una mano y suspirando de frustración. De verdad, en este lugar no puedo tener ni un momento de paz. 
― Yong Sang… – Escuché que Chanyeol me llamaba, pero ni siquiera volteé. 
― Si no quieres morir ahora, Park, será mejor que te largues y me dejes sola. – Trató de explicarme, pero deprisa lo callé. – ¡Para qué vas a explicarme si ya lo he visto todo! Estoy enfadada, ¡así que no trates de darme razones ahora! Pensé que en verdad confiabas en mí, pero hasta usaste a tu profesora de biología como una excusa… ¿qué tal si por error hubiera dicho algo que hiriera a Baekhyun con respecto a eso? ¡O tal vez él ya lo sabía! Además… ¡¿qué haces?!
Para cuando me di cuenta, Chanyeol estaba colgando mi teléfono móvil.
― Lo correcto. Te veo mañana. – Dijo, poniendo mi pertenencia devuelta a la mesa. – Te llamaré… debemos hablar, así que no trates de evitarme o te juro que acamparé frente a tu casa, ¿de acuerdo?
Vi cómo se alejaba, saliendo al estacionamiento. Bufé y me levanté del taburete, después de ver que en el registro de llamadas salientes estaba el número de Luhan. Abruptamente, cambié de decisión y volví a sentarme, moviendo una mano hacia el barman. 

POV. Luhan. 
Sólo vi dos tipos de personas cuando entré a ese gimnasio: Las ebrias, y las que ayudaban a las ebrias. Cuando divisé a Yong Sang, me convertí en el tipo número dos. Traté de alzarla, pero ella simplemente se negaba a que la tocara. Chisté, enojado.
― ¡Con razón Park me dijo que te estabas poniendo pesada! No puedo creer que te haya dejado en este estado, sola en medio de un gimnasio.
― ¡No culpes a Chanyeol, no lo hagas! – Exclamó, arrastrando sus palabras. –Empecé a beber cuando te llamó, ¿sabes por qué? Porque te odio y me gusta verte sufrir.
Rodé los ojos y la levanté bruscamente del banquillo, obligándola a pasar su brazo por mi cuello. Con dificultad y aguantando muchos débiles pero fastidiosos golpes de su parte, logré sacarla al estacionamiento. Mi victoria duró poco, pues Yong Sang se soltó y me miró enfadada. 
― Me iré sola… No necesito tu ayuda. – Caminó unos cuantos pasos, pero sus zapatos de plataforma no le permitieron más que tambalearse. Bufé burlonamente, y eso sólo ayudo a que me observara con más desprecio. Finalmente, se rindió y peinó su cabello, regresando un poco a la Yong Sang que yo conocía. Ella rió. – Esto es patético, ¿cierto?
Bingo.
― No tanto… si no fueras la persona con la que voy a casarme.
― ¿Crees que yo lo quiero? ¡Sabes que no lo quiero! Pero igual me obligas… y yo no quiero casarme, porque soy un desastre andante. Y ni siquiera camino de frente, es como que siempre voy hacia atrás y me choco con todo a mi paso. Dime, ¿cómo cuidaré así de Hyun Soo?
― ¿Hyun Soo? – Pregunté, algo cansado. Pasó de la etapa de negación a la de incoherencias en muy poco tiempo. ¿Tanto había bebido? 
― Sí, Hyun Soo. – Dijo, golpeando su pecho con una mano. - ¡Mi Hyun Soo!
Suspiré. ― Por favor, todo lo que me trajo a este mundo, lléveme otra vez… - Susurré, lo suficiente para que ella no escuchara y me mirara con confusión.
― ¡No murmures! ¡Siempre lo haces! Es como que me ocultas algo todo el tiempo… tal vez sea por eso que te odio.
Me adelanté hasta Yong Sang y pasé un brazo por su cintura, halándola hacia mi auto. No era la mejor escena para un parqueadero a la intemperie. Cuando logré sentarla y abrochar su cinturón, me sentí aliviado. Di la vuelta y entré al asiento del conductor.
― Hyun Soo, se llamaba así porque tendría una vida larga… le prometí una vida larga, Luhan. Pero murió antes de haber siquiera nacido, ¿sabes? Es un dolor de muela. ¡Al igual que tú! Sólo que tú estás ahí todo el tiempo… eres peor. 
Debo admitir que eso me ofendió. Miré de reojo hacia ella, mientras me detenía en un semáforo en rojo. Sabía muy pocas cosas de Yong Sang, pero el hecho de que nunca estuvo embarazada lo conocía muy bien… a menos de que sus padres no lo hayan notado. Pero eso es imposible, porque ella fue prácticamente criada por una nana chismosa en la cual confiaba ciegamente. Entonces, ¿de quién hablaba? 

POV. Yong Sang.

Al despertar, maldije todo al darme cuenta de que era el apartamento de Luhan. Recordé parte de lo de ayer, pero los pocos recuerdos que tenían no podían ser conectados correctamente. Mi memoria estaba llena de lagunas desde que bebí la primera copa. Me di cuenta de que mi cabeza no dolía… supongo que Luhan me hizo tomar algo antes de dormir. O me había vuelto muy buena bebiendo. Suspiré, llenándome de vergüenza, pues era la segunda vez que me embriagaba y terminaba en la cama de mi prometido… vaya, eso sonó mal. No es de esa forma. Da igual, es mi mente, ¿por qué soy tan dura conmigo misma? 
Me levanté, tratando de apartar las estupideces de mi cabeza. Entré al baño y me sorprendí al descubrir en el espejo que me habían cambiado… claramente, la ropa no era mía. La camiseta manga larga estaba dos dedos antes de mi rodilla y olía a la loción de Luhan. ¿Hasta su ropa casual huele así? Increíble. Puse una mano en mi frente, tratando de recordar al menos cuando llegué a su casa…pero simplemente, nada. 
Me reprendí a mí misma en voz alta, mientras luchaba con las mangas de la camiseta. Tomé papel higiénico y quité el rímel regado. Desde mi cumpleaños no usaba un maquillaje tan cargado, odio que pase eso. Salí de la habitación, estirándome. Era jueves, pero habían dado los últimos días de la semana a quienes estaban en último curso. Nadie quería un estudiante con resaca en su clase, y el viernes era la Asamblea Académica para decidir quienes debían hacer sus refuerzos de áreas. Rae Gun me ayudó con algunos talleres de Inglés… al final, yo fui quien le pedí que se quedara. Después de todo, es la hermanastra de mi mejor amigo.
La sala estaba en silencio, no se sentía ni el más mínimo ruido. Supuse que Luhan se encontraba trabajando, pero al caminar al lado del sofá, lo vi dormido allí. Hice una mueca y me acerqué, reconociendo lo prudente que era al dejarme sólo la cama a mí. Luego recordé el detalle de que me había cambiado, y pateé el sofá. Él abrió los ojos, haciendo un puchero. Cielos, en verdad es un consentido. 
― ¿Esa es la forma en que agradeces que te haya cuidado? Eres muy mala. Ni siquiera pude ir al trabajo porque esperé hasta tarde en tu casa y estaba demasiado cansado.
― ¿Quién me cambió ayer? – Pregunté, entrecerrando los ojos. Luhan carraspeó, apartando su mirada.
― De todas formas, te iba a ver así en algún momento…
Lo interrumpí. ― ¡Oye! ¡Cuida tus palabras! – Exclamé, y caminé a la cocina, tratando de evadirlo. El pantalón de chándal que me prestó era pegado, hasta las rodillas, pero la camiseta era otro caso. Las mangas quedaban exageradamente largas en mi corto cuerpo. Suspiré, tratando de enrollarla, sin éxito. ¿Por qué tanta discriminación a los que medimos menos de un metro setenta? ¿Dónde había puesto mi ropa? De todas formas, tendrá que prestarme más porque no saldré de aquí en vestido de fiesta, ¿qué pensarían sus vecinos? ¿Desde cuándo me importan sus vecinos? Ni siquiera me preocupo por él mismo.
― ¿En qué piensas con el ceño fruncido? – Me sobresalté un poco al escuchar su voz, levantando mi mirada del suelo. Al final, me rendí con las mangas. Le extendí lo brazos a Luhan, la tela colgando en frente su cara. 
― Esto es imposible. Soy muy pequeña para tu ropa. – Él tomó mi brazo derecho y empezó a enrollar la manga correctamente. Vaya, así es como se hacía.
― Eres, de hecho, la persona más bajita de dieciocho años que he conocido.
― No es mi culpa que todos ustedes sean torres… No me molestes.
Esbozó una sonrisa, mientras seguía con el brazo izquierdo. 
― No estoy diciendo que sea algo malo… Pu Xin Hui tiene veinticinco y también es baja, pero eso la hace muy linda.
― ¿Quién? – Terminó con la manga y se dirigió a la nevera, sacando algunas cosas. Las puso en el mesón y me miró. 
― Discúlpame, la he nombrado en chino. Park Shin Hye.
― ¡Soy dos centímetros más baja que ella! ¡No es justo! Me quedaré así hasta que muera, y tendrás una esposa enana…
Me callé abruptamente. Luhan me miró con burla. ¿Por qué sigo alimentando su ego?
― Al final lo has aceptado… eso es algo bueno. Aunque ayer estabas diciéndome que me odiabas y no querías casarte.
― Estaba ebria… No te odio tanto. – Él sonrío. 
Luego de desayunar, me duché y Luhan me prestó algo de su ropa. Decidimos ver un par de películas antes de que me llevara a casa. Cuando la película de comedia que elegimos estaba acabándose, me levanté para poner la siguiente, y Luhan sacó el tema que me ponía más incómoda en ese entonces.
― ¿Puedo preguntar quién es Hyun Soo? – Como estaba de cuclillas frente al cajón del DVD, buscando otra película, al escuchar ese nombre hice un movimiento torpe y varios empaques cayeron al suelo. Lo miré, algo asustada.
¿Cómo supo de él?
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RECTA FINAL
Aproximadamente dos/tres capítulos + Epílogo para el final de My Daily Nightmare.
Gracias por su apoyo♥
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Naosem.


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