Cargando contenido ...

On Air: AutoDJ

www.gkpop.com

Qué te gustaría saber?
Share this Story

My Daily Nightmare

by

Music & Videos

By Naosem

CAPÍTULO 12

POV. Luhan.
Antes de que Yong Sang saliera de la ducha, bajé a preparar el desayuno. Venía a dormir en casa de mis padres cada dos meses, y me quedaba por lo menos una semana.
Por eso, les pedí a ambas familias que me hicieran este favor, para estar más tiempo con Yong Sang. Sentí que necesitaría más de una semana. Suspiré y saqué una sartén. 
Cuando estaba a punto de freír un poco de carne, escuché varios quejidos provenientes de una caja al lado de la mesa. Me alarmé y rápidamente la abrí, sacando al pequeño gato que había adoptado antes de irme a Japón, y que permaneció en mi apartamento, siendo cuidado por el casero. Besé suavemente su cabeza y acaricié su pelaje. 
― Disculpa, te había olvidado… tu dueña está arriba, probablemente enojada, como siempre. – El animal maulló tiernamente, y sonreí. – Intenta cambiar su humor, ¿vale?
POV. Yong Sang.
Salí de la habitación, casi tropezando con una pequeña bola gris que corría por el pasillo. Asustada, me dirigí a la mesa donde se había escondido y me agaché para mirar por debajo. Cuando detecté el más mínimo movimiento, introduje mi mano, tratando de alcanzarlo.
― ¿Crees que eso sea seguro? – Al escuchar la voz de Luhan, levanté la cabeza bruscamente, golpeándome con un cajón medio abierto. Me quejé, mientras él reía. 
― ¿Qué es lo que te parece tan gracioso? – Me levanté, dirigiéndome a las escaleras, cuando puso su brazo en medio de mi camino. – De verdad se te está haciendo costumbre detenerme, ¿no?
― Es la única forma de hablar contigo civilizadamente… ¿te gustó el beso? – Lo miré con recelo y Luhan sonrió. ― Admite que te gustó, entonces te dejaré pasar.
― ¿Por qué eres así? – No intenté nada para moverlo. En cambio, me dejé caer sobre él, pero pudo aguantar mi peso. – Estoy cansada, Luhan. Déjame pasar o te morderé. – Cuando mi aliento rozó su cuello, pude ver como su piel se erizaba levemente. Sonreí. 
― Hazlo, no me molestaría. 
Bajé mis manos por sus brazos. ― ¿Puedo preguntarte algo, Luhan? – El hizo un sonido de afirmación, indicándome que continuara. Finalmente, dejé que mis manos reposaran a sus costados. – ¿Tienes… cosquillas? 
― ¡De verdad tú! – Lo escuché reclamar, mientras ambos caíamos al suelo. Me senté sobre su estómago, moviendo mis manos frenéticamente, mientras él reía a carcajadas. – ¡Yong Sang! ¡Detente, por favor!
Atendí a su súplica después de unos segundos, cuando noté que su cara se tornaba roja. En el momento en que su respiración se volvió normal y me miró, le mostré mi lengua y ambos sonreímos. De repente, la bola gris de antes estaba lamiendo la cara de Luhan.
― ¿Por qué hay un gato aquí?– Tomé al pequeñito, y me senté al lado de mi ex prometido. Él se incorporó, estirando una mano para acariciar al gato.
― Supe que te gustan, así que lo traje para ti. – Mi expresión fue de sorpresa, pero luego sonreí ampliamente y le agradecí por el bonito regalo. – ¿Qué nombre quieres ponerle? 
― Me gustaría dejarle eso a Liang… creo que él podría darle uno más acertado que yo.
Luego, bajamos juntos a desayunar, llenando la mesa de risas y bromas. Recuerdo muy bien ese día, porque fue el día en que me di cuenta de lo fabuloso que era Luhan… siendo tanto amigo, como pareja.
________________________________________

― ¡Vamos, Yong Sang! ¡Asistamos! – Chanyeol continúo suplicando, mientras caminábamos por el pasillo. Acabábamos de huir de una estampida de estudiantes que corría a comprar sus boletos para la fiesta de fin de semestre. Los exámenes habían acabado, y por suerte logré entregar el trabajo de historia a último momento para no reprobarla. Mis padres y los de Luhan ya habían vuelto… al igual que la boda. Al principio estaba planeado para casarnos un día después de la obra, que sería mañana, pero debido a los contratiempos se organizó para el final de la próxima semana. La boda era una excusa que me salvaría de la fiesta, pero al momento de enterarse del cambio, Chanyeol no dejó de insistir. – Ya tengo los boletos para ambos, desgraciada. Acompáñame. 
― ¿Por qué es necesario? No soy exactamente alguien divertida… además, mañana tendré que quedarme hasta tarde retirando todo lo de la obra del auditorio.
― Te ayudaré y duermes en mi casa, si te parece, entonces de ahí vamos a la fiesta. ¿Qué dices?
― Chanyeol, no puedo quedarme en tu casa… No creo que a Luhan le agrade la idea.
Él chasqueó su lengua. ― Ni que yo viviera solo. Están mi madre y Yoora… - Esbozó una sonrisa maligna. Oh cielos. – Y yo, les he hablado tanto de ti... que fue inevitable confirmar tu hospedaje. 
― ¡Park Chanyeol! – Protesté, pero él ya estaba corriendo hacia la salida. 
― ¡Te veo mañana en la obra!
Suspiré. Ese niño iba a acabar con mi paciencia.
_______________________________________
De la obra no hay nada muy especial que pueda contar. Fue un completo éxito, y motivó a varios estudiantes a unirse al club de teatro independiente... No todos estaban interesados en canto y baile. Rae Gun y yo despedimos a la gente, agradeciendo por haber sido participes del primer gran acontecimiento de este año. El segundo, sería mañana en la fiesta, y no podía creer aún que sería parte de tal algarabía. Regresé al escenario y empecé a desmantelar la escena, cuando Rae Gun me llamó, confundida.
― Yong Sang, ¿qué haces aquí? – No hice más que alzar lo que tenía en mis manos, y ella abrió sus ojos en señal de sorpresa. – Pero si Park Chanyeol vino hoy a excusarte… puedes irte tranquilamente, Baekhyun se ha ofrecido hace un rato y va a cubrirte, básicamente. 
La miré incrédula. Byun Baekhyun era un integrante del taller de artes, en toda la expresión, pues era uno de los mejores. En técnica vocal, pintura, actuación y baile… pero alguien increíblemente frío, o al menos, lo era conmigo. Observé al rubio por unos segundos, mientras iba aquí y allá llevando cajas, y lentamente me despedí de Rae Gun y salí del auditorio. Vaya cosa más extraña. Al salir, un sonriente Chanyeol me esperaba, apoyado en uno de los muros del edificio.
― Pienso seriamente en abandonarte en medio de Mokpo sin más guía que una ramita seca. – Dije, a forma de saludo. Esto lo hizo sonreír aún más.
― ¿Me creerías si te dijera que allí viven mis abuelos? – Entrecerré los ojos, y lo empujé bruscamente, mientras reía, cuando entendí que era una broma. Fuimos primero a mi casa a empacar la ropa, ya que había olvidado por completo que un humano necesita vestirse. 
Bajamos del taxi, y los pocos metros hasta la puerta se llenaron de brusquedad y muchas risas. Nos empujábamos entre nosotros, en una ocasión casi caigo sobre el césped, pero logré mantener el equilibrio y ambos reímos fuertemente. Saqué las llaves y abrí la puerta. Las luces de la casa estaban encendidas, pero igual se sumía en un espeso silencio.
― Oye, creo que me he lastimado cuando me empujaste. – Dijo Chanyeol, tocando su brazo.
― ¡Qué sensible eres, oppa! – Exclamé, con una cara de exagerada sorpresa. – Por como bailas, creí que eras alguien de contextura fuerte.
― No hay nada más aterrador que tú llamando a alguien oppa. ¿Será porque eres de rostro extranjero?
Estábamos a punto de llegar a la puerta de la sala de estar, cuando lo empujé hacia uno de los muros. Él se quejó y me rodeó con su brazo izquierdo, despeinándome con el que tenía libre. Me reí y lo alejé, arreglándome el cabello, cuando reparé en que no nos encontrábamos solos. Las familias Xiao y Shin, enteras, nos observaban con los ojos abiertos. Incluso mi hermano, quien esta vez no expresaba sorna, sino indignación. ¿Qué clase de chiste malo es este? Le susurré a Chanyeol que subiera a mi habitación y esperara ahí. Por un momento me miró inseguro, pero al final obedeció y subió las escaleras.
Carraspeé mi garganta, algo tensa. ― No sabía que… vendrían todos hoy… yo, eh, saldré con Chanyeol hasta mañana en la noche.
Todo el salón siguió en silencio mientras hablaba, y cuando dije lo último, tanto mi madre como mi padre observaron sorprendidos.
― ¿Quién te crees, niña? ¡No sales nunca, y ahora que estás a una semana de casarte vas a salir con un muchacho que no es tu prometido! – Exclamó mamá. Yo suspiré.
― Chanyeol me obligó a asistir mañana a la fiesta de final de semestre, él ya compró los boletos y además su madre me invitó a pasar la noche en su casa… es mi amigo, no veo cuál sea el problema. – Luhan me observaba en silencio de pie en una esquina, reparando en todo lo que hacía. Me sentí algo mal y no tuve más opción que cuestionarlo. – ¿Te molestaría si salgo con él, Luhan? – Él no mostró emoción alguna y continuó en su incómodo silencio.
― Si estarás bien, no me molesta. De todas formas… Chanyeol es más cercano a ti que yo, al parecer, así que, ¿por qué me preguntas? 
― Luhan… – Antes de que pudiera terminar, escuché los pasos de Chanyeol en la escalera, mientras este estornudaba violentamente, varias veces. Me asusté bastante al verlo así. – ¿Qué sucede? Espera, iré por un vaso de agua.
Corrí a la cocina, tratando de buscar en las infinitas conversaciones de Chanyeol y yo, la razón de su alergia. Fue ahí cuando recordé a Momo, el gato a quien Liang había bautizado, y la criatura que había provocado el desastre. Busqué entre los cajones, tratando de encontrar las pastillas para la alergia al camarón de papá, y al hallarlas regresé rápidamente a la sala. Chanyeol estaba sentado en uno de los sillones, tosiendo y respirando con dificultad, mientras Liang cuidaba como podía de él.
― Bebe esto, Chanyeol-ah. – Le entregué todo, y unos minutos después de tragarse la pastilla, pudimos ver como el color regresó a su rostro y todos suspiramos, liberando la tensión. – Lo siento, no recordaba al gato.
― Está bien, no te preocupes. – Sonrío levemente, y yo le indiqué a Liang que lo acompañara mientras subía a empacar mi ropa. Esta vez, nadie protestó. 
_____________________________________
Disfrútenlo y muchísimas gracias por leer, también por todo su apoyo.

Naosem.


13 de 19
Comentarios