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My Daily Nightmare

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By Naosem

CAPÍTULO 11

Puse la bolsa de hielo que la señora Xiao me había proporcionado, sobre el lado derecho de mi cadera. La caída no fue tan dolorosa, pero ella insistió.
Liang me miraba desde la esquina de la habitación, con la misma expresión enojada que utilizó después de habernos empujado. Aun no entiendo cómo logró derribar a Zitao, pero parece que posee una fuerza extraordinaria. Le sonreí y él simplemente miró a otro lado.
― Liang, no seas así. Ya dije que lo lamento. – Y es que, la verdad, no tenía nada por lo cual disculparme. No hice nada malo, ya que no estoy comprometida con Luhan, y Zitao es sólo un buen amigo. Pero el niño me trató con tanta furia, que sentí vergüenza de alguna forma. Liang no me respondió, de nuevo. Yo suspiré y me puse de pie, dispuesta a irme, cuando el niño habló.
― No te vas a ir. – Ordenó, con el tono más serio que le había escuchado jamás. – Te quedarás hasta que mi hyung vuelva mañana de Japón.
Le observé, sorprendida. Qué actitud se manda el pequeño.
― Él y yo no somos nada, Liang. – Repliqué. – Carezco de razón alguna para quedarme y esperarlo.
― Creí que deseabas disculparte, noona. Espéralo, entonces.
― No tengo ropa aquí.
― Yo puedo prestarte. – Dice Mei, entrando en la habitación. ¿Es acaso una casa transparente sin privacidad? ¿Ni siquiera para hablar con un niño de ocho años? – Creo que somos de la misma talla.
Yo bufé. ― ¿Tú también estás en mi contra, Mei- yah?
― Bueno, creo que ustedes dos deberían estar juntos… después de todo, Luhan te aprecia mucho.
― Sí, me quiere tanto que se besa con otra chica a mis espaldas.
― Ella fue quien lo besó… – Mei hace una mueca. 
― Y él, felizmente, correspondió.
Esta vez, los dos hermanos guardaron silencio. Me senté de nuevo, echando mi cabeza hacia atrás en el respaldo del sillón.
― Bien, me quedaré… pero lo haré por ustedes, no por Luhan.
― ¡Sí! – Gritó Liang. – Noo-nim, quédate a dormir en mi cuarto. 
Me sorprendí por el término tan formal que utilizó hacia mí. Sonreí y seguí el pequeño hasta el cuarto de al lado, donde él y Luhan dormían. 
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Sentí una leve presión en mi mejilla derecha y abrí los ojos lentamente, encontrándome con Luhan tan cerca de mi cara que nuestras narices se rozaban. Me eché para atrás, cayendo estrepitosamente de la cama.
― ¡Yah, Luhan! – Grité, intentando levantarme del suelo. – ¿Qué es lo que haces?
― Eso debería preguntártelo yo a ti – Dice, ayudándome. – ¿Dónde están mis padres?
Me incorporé y, confundida, lo miré fijamente a la cara. ― Durmiendo, supongo. Son las siete de la mañana.
― No están… ni ellos, ni mis hermanos. La casa está vacía.
Las cosas tardaron unos segundos de encajar en mi mente, y al momento de comprenderlo, cerré mis ojos y suspiré. Ahora entendía la insistencia de Liang. Volteé mi cara hacia la ventana, mis ojos abiertos de nuevo.
― Bueno, me iré a casa y…
― Creo que Liang pensó en eso. Tus padres se fueron con los míos…
― Y yo no cargo llaves – Lloriqueé. 
Él sonrió, luego salió de la habitación y volvió con una maleta púrpura, soltándola en la cama. Hice una expresión de indignación al maquinar la situación, y sacar un nuevo resultado.
― Tú… – Lo empujé. – ¡Lo planeaste todo! 
Luhan rió fuertemente y tomó mis muñecas, halándome hacia él. 
― Vamos, no te enojes. No veía otra solución, pues no aceptarías si te lo pedía normalmente.
― ¡Suéltame! – Forcejeé, enojada. – ¡Te odio, en serio!
Como era de esperarse, no me soltó, ni siquiera aflojó su agarre lo más mínimo, pero de todas formas, continué con lo mío. Me rendí cuando vi una sonrisa fanfarrona en su rostro.
― ¿Qué quieres conmigo, Luhan? – Susurré. 
― Que seas mi esposa.
― Cállate, imbécil. 
El chico se inclinó hacia mí y acercó sus labios a mi oreja. Me estremecí al sentir su aliento caliente en el cuello.
― ¿Me permites intentarlo de nuevo?
― ¿Por qué debería hacerlo? – Hablé con dificultad, pues mi respiración se estaba acelerando.
― Porque te gusto… – Movió sus labios por la línea de mi mandíbula, creándome un sonrojo. Se acercó a mi boca, poco a poco. – Porque… me gustas… – Depositó un beso suave en mi mejilla. Mi corazón golpeó tan violentamente, que deseé sacarlo de mi pecho para no hacer tan evidente mi nerviosismo. 
― Yo… 
― Porque me encantas, Yong Sang. 
Y, dicho esto, puso sus labios sobre los míos. Dejándome sin aliento. 
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Cuando se separó de mí, intenté mirarlo con la mayor seriedad posible. En sus ojos se expresaba la incertidumbre, y un poco de miedo. Yo simplemente tomé la maleta y corrí al baño de la habitación, encerrándome allí. Me apoyé en la pared y toqué mi cara, la cual estaba ardiendo cual fiebre. 
Aún procesaba lo sucedido al estar allí. Bufé para mí misma. Vaya momento más cutre, Xiao.
Y vaya beso más bueno, Luhan.

POV. Luhan.
Escuché cómo se encendía la ducha, y puse mi rostro entre las manos. En serio será difícil. 
Creí que, al haber hecho tanto, ella reaccionaría diferente. De una manera más dulce. Pero, ¿qué podía esperar de mi niña fría? Así es Yong Sang y parece que yo tendré que esforzarme. 
Sonreí. Cómo pueden cambiar las cosas. Antes, ni siquiera deseaba acercarme a ella… o bueno, tal vez sí, pero no de una forma amorosa. Todo en ella es espectacular, y merece a alguien que de verdad la cuide. 
Esperaba poder serlo, para ella…
Ahora, puedo decir que me equivoqué. Que historia más complicada.

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Naosem.


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