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My Daily Nightmare

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By Naosem

CAPÍTULO 10

Me encontraba en la sala de casa de los Xiao, mientras tres de estos me rodeaban, todos mirándome fijamente. A pesar de todo, mis ojos seguían fijos en la superficie de la mesita, y me sentí como en el pasado, en la oficina de mi padre. Mei puso una mano sobre mi hombro, y el señor Xiao empezó a hablar.
― Yong Sang, sabemos que Luhan arruinó todo, pero desde un principio la boda fue planeada para unir las empresas. Y las dos familias lo necesitamos. – Permanecí en silencio, mientras la fuerza en la mano de Mei aumentaba – Por eso, te pido que reconsideres la boda. 
No hablé durante un buen rato. Respiré profundamente y contuve el aire lo más que pude. Luego, lo solté lentamente, devolviendo la mirada hacia el señor Xiao.
― Con todo el respeto que usted se merece, señor Xiao, su hijo es un idiota. Sólo vine a agradecerle el que haya traído a mi hermano, pero nada más. No volveré con él, ni aunque mi vida dependa de ello. Porque sí, esto fue arreglado, y no significa que yo no tenga principios. – Fue en ese momento en el que comencé a hablar de más. A día de hoy aún me pasa, cuando estoy nerviosa. – Y no sé qué es lo que exactamente me ocurre, estoy terriblemente confundida, porque una parte de mí piensa que él es un gran chico y quiere casarse con él, pero otra sabe con certeza que es un gran idiota narcisista… odio todo esto, y simplemente no me casaré con Luhan. Lo lamento.
Tres pares de ojos me miraron, confundidos, y yo suspiré. Me puse de pie, agradeciendo a la señora por la hospitalidad, y salí de la casa. Caminé por la acera, pensando en cómo terminé en una conversación familiar cuando en realidad buscaba a Luhan, quien no estaba por un viaje de negocios a quién sabe dónde. Fue el fin de semana más largo de mi vida.
Un viernes, rompo un compromiso. Un sábado, veo a mi hermano después de siete años. Y el domingo, recibo un sermón por parte de mi ex suegro. Esto es ridículo. Finalmente, me dirijo al parque y me siento en uno de los bancos. Estaba abrumada, y era la primera vez que no tenía un control absoluto de mi vida. No sabía que pasaría en un futuro, y ninguna solución llegaba a mi mente. 
Pateé las pequeñas rocas, frustración impregnada en cada acción. En situaciones como estas, me gustaría llorar y gritar, patalear y que nadie me reproche. Pero se supone que soy madura. Alguien se sienta a mi lado, pasando un brazo por mis hombros.
― Hola, dragoncito. – Sonreí. Hacía mucho que no escuchaba ese apodo. Me recuesto contra Zitao, cerrando los ojos. – Escuché que tu boda se canceló. Dicen algunos, que la novia se ha acobardado. 
Golpeé su brazo débilmente, pero no pude evitar reír con él. Nos quedamos así un rato, y la verdad lo necesitaba. Le conté todo lo que pasó, lo que pensaba y que no sabía qué hacer al respecto. 
― Bueno, personalmente debo admitir que nunca estuve de acuerdo con tu boda. – Dijo, mirándome. – Luhan y yo no tenemos una relación muy buena. Creo que tú más que nadie, lo sabes. 
Asentí. ― Sí, lo sé. Pero no entiendo aún por qué. La historia con Rae Gun no me parece tan grave como para alejarse de esa manera. 
― Tal vez él… omitió algunos detalles. 
Me incorporé, observándolo cuidadosamente. En su expresión se reflejaba todo, menos tranquilidad.
― ¿Es tan grave? 
― Rae Gun es mi hermanastra, Yong Sang. – Abrí mis ojos, en señal de sorpresa. Vaya, eso no me lo esperaba. Mi respiración se aceleró un poco. – ¡No hiperventiles! Nunca tuve algo con ella desde que lo supe. 
Agradecí esa aclaración, pues mi mente gritaba “¡Incesto!” y eso estaba a punto de salir de mi boca. Zitao me contó toda la historia, en que se enamoró de quién sería su hermanastra. Obviamente, él no lo sabía en ese entonces y fue después de que Rae Gun terminó con Luhan que su padre le anunció su nuevo matrimonio. De hecho, ella estaba aquí para visitar a su hermanastro, pero ninguno de los dos sabía de la llegada de Luhan. Por eso le pareció extraño encontrarlo en la entrada de mi casa.
Y gracias a eso, ellos dos se distanciaron. Se sentía incómodo para Zitao el estar cerca del chico con el cuál peleó por su hermanastra, y Luhan estaba avergonzado. Me reí levemente cuando terminó de contarme, y Zitao frunció el ceño. 
― ¿Qué es tan chistoso? – Su enojo sólo me provocó más risa, por lo que terminé dando vueltas en el banco de un parque, riendo como una desquiciada. – ¡Yah! ¡Deja de burlarte, niña! 
― Lo siento, de verdad. – Traté de disculparme, pero aún seguía siendo interrumpida por mi propia risa. Al final Zitao se rindió y esperó a que terminara. – Es que, esperaba que ustedes dos hubieran tenido una pelea de película, ¿no? Y que por eso resultaron siendo enemigos pero… ¡Ustedes dos sólo estaban avergonzados! 
Volví a estallar, y me cubrí la boca con una mano, mientras Zitao me miraba enojado. Las lágrimas se acumularon en mis ojos y empezaron a resbalar por mis mejillas, cuando él me alzó en sus brazos y caminó en dirección al lago. De repente, la risa se desvaneció.
― ¡Olvídalo! ¡Lo siento! ¡Discúlpame! – Exclamé, cuando estábamos al borde del agua helada. – ¡Dejaré de reír, pero bájame!
Lo último que sentí, fue como mi cuerpo caía al suelo y Zitao a mí lado. Los dos alzamos la mirada, encontrándonos dos ojos llenos de furia. 
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Es corto, pero deseaba dejarlos en el suspenso. Disfrútenlo. 

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Naosem.


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