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El robador de besos

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CAPITULO 33:

- Y tienen algún plan, ya saben cómo verse una vez al año por lo menos, o hablarse seguido por teléfono-pregunto la madre de Jae Hyung mientras nos veía a los dos.
- Pensamos que si estamos destinado a estar juntos, las cosas se darán sin ninguna complicación madre-contesto Jae Hyung
- Son 4 años, tienen que estar seguros de esta decisión, de estar juntos a pesar de la distancia, y de todo lo que implique estar separados.
- Yo confió en Jae Hyung, y él confía en mí.-le dije a mi madre.
- Sé que si Mi Kyung, y sé que al final estarán juntos.
- Gracias madre-le dije mientras le dedicaba una sonrisa.

Estábamos en la casa de Jae Hyung, en una hora iban a llegar los demás invitados, todos cenaríamos juntos, y en ese momento Jae Hyung y yo ayudábamos a su mamá a preparar toda la comida, en total seriamos 8 personas, Ana se apuntó de último minuto, y como tenía mucho que ver en todo esto, estuvimos de acuerdo en que viniera.

Preparamos todo, hicimos bocadillos y postres pusimos la mesa, y arreglamos la casa, al final estábamos tan cansados que subimos un rato al cuarto de Jae Hyung mientras llegaban los demás, cuando estábamos subiendo por las escaleras saque fuerzas y corrí a su cuarto, me avente a la cama mientras veía su techo tapizado de cientos de hermosas fotografías de paisajes en blanco y negro la mayoría, se veía como un cuento que se iba relatando por cientos de imágenes.

Veía arriba buscando paisaje por paisaje, hasta que encontré una foto que me llamo la atención, era de él centro de la ciudad una chica iba caminando aunque solo se le veía la espalda supe que era yo.

- ¿Cuándo tomaste esa foto?-le pregunte a Jae Hyung que iba llegando al cuarto
- Aquella vez, tú sabes cuándo paso todo-supe a lo que se refería y era algo que no quería recordar.
- Gracias por seguirme ese día, a veces pienso en lo que hubiera pasado si tú no hubieras llegado, si no hubieras estado por ahí.
- Shhh, ya olvídate de eso, lo importante es que estas aquí conmigo, te amo, y nunca dejare que te suceda algo.
- Estarás lejos, como lo puedes prometer-le dije con un puchero.
- Jaja, deberías de echarte a mis brazos y darme un beso, en lugar de reprocharme.
- Sabes que no soy una chica común, y te costaran mis besos-le dije viéndolo.
- Eso es lo que más me gusta de ti.-dijo viéndome y acercándose a mí.
- Suenas como un depravado, más te vale no hacer nada oppa-le dije con un puchero.
- Como quieres que me resista si te comportas de esa manera, en verdad te amo.
- No importa cuántas veces lo digas no caeré en tu juego-y me volví a acostar en su cama.

Él se echó a mi lado y por un momento nos quedamos viéndonos cara a cara, me acerque poco a poco a él y puse mi cabeza en su pecho, escuchaba su corazón martillar aceleradamente. Lo iba a extrañar tanto y al mismo tiempo no se lo quería demostrar para que él no estuviera triste, este era mi último día con él y no lo desaprovecharía.

- Te tengo un regalo-me dijo despacio.
- Tampoco me convencerás con eso, bueno depende que es.
- Te tienes que levantar para dártelo, si no no cuenta.
- Pero estoy cómoda.
- Solo déjame dártelo-escuchaba que su corazón latía más fuerte.

Me retire y me senté al borde de la cama, él también se sentó y empezó a buscar debajo de su cama, hasta que saco una pequeña caja plateada, adentro había muchas fotos, y cuando las vi de reojo supe que era yo.

- Me tomaste fotos
- Siempre, pero nunca te dije.
- ¿Por qué no? Pensabas que te demandaría por acoso.
- Algo así, además te ves hermosa cuando te tomo fotos desapercibidas.
- Me estás diciendo cosas lindas, para que no te demande-le dije riendo.
- Cierra los ojos.
- Pero…
- Vamos solo ciérralos.
- Está bien.
- Cuanta hasta 10-me dijo Jae Hyung, cerré los ojos y empecé a contar.
- 1,2,3,4,5,6,7,8,9,10.

Sentí una pequeña respiración sobre mi cara y al momento un beso, no tuve que abrir los ojos porque no quería perderme de la hermosa sensación de estar al lado de Jae Hyung.

El beso fue demasiado corto así que abrí los ojos para protestar, cuando vi algo brillante enfrente de mis ojos. Eso era un anillo.

- Un anillo- me dijo Jae hyung.
- Me estas pidiendo matrimonio-le dije viéndolo.
- Te estoy haciendo una promesa, volveré y será exactamente lo mismo, y si vuelvo y me sigues amando, este será tu anillo de compromiso y si ya no sientes lo mismo me regresaras el anillo.
- Al final yo decidiré.-le dije viéndolo.
- Tu siempre has decidido, desde que empezó tú has sido la chica que me ha guiado en todo, por eso te amo.
- Yo pensé que era por mi sensual figura-le dije riéndome de mi propio chiste.
- Aceptas el anillo-me dijo viéndome.
- Si te digo no harás una gran rabieta, pero a quien engaño cuando la realidad es que quiero decir con todas mis fuerzas que sí.

Me puso el anillo en el lugar que debería de haber un anillo de compromiso, sentía raro sentir el gran peso de algo sobre mi mano.
Y sentí que mi corazón se volvía a encoger cuando Jae Hyung beso mi mano, como si fuera lo más delicado del mundo.

- Llego y están con estas cosas,- Dijo Ana mirándonos desde afuera,- esperen un momento. Algo brilla en la mano de mi mejor amiga, Jae Hyung acaso le propusiste matrimonio.
- De hecho no me dejaste terminar la propuesta, si nos das 5 minutos bajaremos en un momento.
- Está bien, pero si oyen que murmuren detrás de la puerta, no quiero que me reprochen que los estoy espiando-dijo con una mueca.
- Está bien, pero cierra la puerta por lo menos-le dije con una sonrisa.

Cuando nos volvimos a quedar solos Jae Hyung se sentó a mi lado, no paraba de sonreír y de sentir que mi corazón estallaba en un millón de fragmentos.

- Este anillo, representa una promesa de que estaremos juntos, cada que sientas que no el tiempo o la distancia nos separa quiero que veas este anillo y recuerdes que volveré.
- Jae Hyung, y tú que tendrás para recordarme
- Tengo un medallón y cientos de fotos, ¿Qué más deseo?
- No lo sé, espero que nada más.

Jae Hyung me tomo de la mano, y salimos los dos del cuarto, para mi sorpresa Ana no estaba por todo ese lugar, al final bajamos y todos convivimos EN VERDAD convivimos, mi hermana y mis padres con los padres de Jae Hyung, y hasta Ana, todos parecíamos viejos amigos, era como un sueño que aún no podía creer que en verdad estaba sucediendo.

Al final nos fuimos a altas horas de la noche, al otro día madrugaríamos para ir al aeropuerto pero trataba de no pensar en ello, y veía mi anillo, parecía sencillo aunque no sabía cómo se le había ocurrido a Jae Hyung, y al mismo tiempo me encantaba que se le hubiera ocurrido.

Llegamos a la casa y vi como Ana se iba a su casa, mi mamá se me quedo viendo y alzo mi mano, antes de que entrara a la casa.

- No me digas, que ya eres la señora de Hyung.
- Solo es una promesa, aun no hay nada seguro.
- Espero que puedas ser tan feliz de nuevo como en estos días, y en verdad sé que lo serás cuando Jae Hyung regrese.
- Gracias mamá en verdad, yo también espero ese día.

Subí a mi cuarto y me quede dormida en cuestión de minutos, al otro día me levante temprano, me arregle lo mejor que pude, desperté a mis padres y cuando estuvieron listos nos fuimos al aeropuerto, este sería el último día que lo vería. Pero aun así sentía como si fuera el primero de un nuevo comienzo.

--------Jae Hyung----------

Estaba sentado en la sala de espera, mi madre bostezando y conteniendo las lágrimas y mi padre desde el lado contrario viéndome. Solo llevaba lo más básico, lo demás ya estaba en mi nuevo departamento en el extranjero. Jugaba sin darme cuenta con el medallón que me había dado Mi Kyung, faltaba media hora para que mi vuelo saliera, pero no quería abordar hasta que la viera por última vez.

Escuche pasos corriendo detrás de mí y voltee, una chica con el pelo suelto corriendo a toda prisa hacia donde estábamos, me reí para mí mismo, se veía tan hermosa y sabía que ella no lo comprendía, cuando me vio se le ilumino el rostro, esa parte de ella me encantaba.

Cuando llego a mí, se echó a mis brazos, me abrazo tan fuerte y al mismo tiempo sabía que ese abrazo lo compensaría todo, Mi Kyung me encantaba, me volvía loco y al mismo tiempo una mejor persona. Supongo que era un extraño sentimiento.

- Te esperare-me susurro al oído.
- Volveré.

La tome por su quijada y le di un cálido beso.
Me aleje de ella y tome mis cosas para abordar al avión, 4 años. 

Solo 4 años más, me repetía al alejarme de los demás con una sonrisa y con un adiós con la mano.

Subí al avión y volví a ver a Seúl, esa gran ciudad que había sido testigo de un amor extraordinario.

Me había dado cuenta que solo el gran sabor de la vainilla podía completar mi existir, lo que lamento es haber tardado tanto en darme cuenta.

La próxima vez que la viera, le iba a robar tantos besos como pudiera.

-FIN-
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