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El robador de besos

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CAPITULO 31:

Me baje lo más rápido que pude del camión, y corrí lo más rápido que pude hacia el centro de la ciudad, toda la gente se me quedaba mirando, pero mi gran alegría hacia que poco importara todo lo demás, cuando al fin pude visualizar a mi Jae Hyung desde lejos ya no tenía aliento para seguir corriendo, así que avance despacio hacia él, con el corazón palpitando a mil por hora.

Me encantaba este lindo sentimiento, cuando lo tenía a menos de 2 metros me le acerque rápidamente y lo abrase sintiéndome completa una vez más, casi nos caemos los dos, así que mejor retrocedí para dejarle un poco de espacio, pero él se acercó a mí de nuevo, y me abrazo, y ahí estábamos los dos fundidos en una realidad que solo nos pertenecía a nosotros.

Nos tomamos de la mano y caminamos hacia el centro, sin ninguna otra preocupación, ninguno había dicho palabra y la verdad no la necesitábamos con vernos a la cara sabíamos que este momento no necesitaba de ninguna palabra.

Llegamos hasta un puente de donde se veía parte de la ciudad de Seúl, ambos contemplábamos el agua y nuestros rostros reflejados en ella.

En ese momento recordé una frase de mi dorama favorito, una frase que decía el estelar de la serie: “Hay un síndrome que se llama, El síndrome de las maravillas, las personas que lo padecen no diferencian la realidad y creen que siempre están en un cuento de hadas, creo que yo tengo esta enfermedad porque ¿De qué otra forma, explico que cada que estoy con esta chica siento que mi vida se transforma en un cuento de hadas?

En esencia lo que me estaba pasando en ese momento era lo mismo, tal vez era demasiado joven, tal vez todavía ni siquiera sabía el verdadero sentido del amor, o lo que era realmente sufrir por amor, bueno puede que lo último un poco, pero cada que estaba con Jae Hyung, los segundos los minutos las horas sentía que era totalmente otra persona. 

Tal vez esto se acabara la próxima semana y yo tardaría mucho en volver a sentir algo por otra persona pero cada segundo que pasaba así con el abrazándome arriba de un puente contemplando un horizonte que ni siquiera estaba realmente viendo, me daba cuenta que lo valía. Cada problema lagrima y emoción había valido la pena. 

Si tuviera que volver a empezar el año, no cambiaría nada, de Jae Hyung aprendí algo los sueños entre más cuestan, mejor se siente cuando se cumplen.

- En ¿Qué piensas?-me pregunto Jae Hyung.
- Me creerías si te digo, que pienso en cuentos de hadas.
- Si, si te lo creo. Hoy hable con las chicas de tercero.
- Y eso me debería preocupar.
- En absoluto, solo me dijeron que estaban muy orgullosas de ti, que habías cumplido con tu venganza, supongo que al final lo hiciste.
- Si te soy sincera, me arrepentí demasiado rápido de esa venganza.
- ¿Cuándo te enamoraste de mí?-me pregunto él.
- No lo sé, creo que fue cuando me di cuenta de que en verdad te importaba.
- A ya lo recuerdo, cuando Han na te amenazo ¿Verdad?
- Nunca te conté eso, ¿Cómo lo supiste?-me voltee y lo regrese a ver.
- Supongamos que ella ya lo había hecho antes.
- Si ya lo había hecho antes, ¿Por qué me ayudaste?
- Por qué no estabas interesada en mí, toda mi vida he tenido las cosas que he querido, salvo el amor de mi padre tal vez, pero conquistarte fue un verdadero reto, al principio lo vi como un desafío, pero entonces me di cuenta de que a medida que avanzaba contigo, iba cambiando yo también, al final sin darme cuenta me di cuenta que solo serias tú, que eras la única que me haría bien.
- Jae Hyung, yo te quería explicar sobre lo que paso aquel día, ese día en el que rompimos yo.
- No hables, ya pasó, ahora no dejare que eso se vuelva a repetir.
- Pero te quiero decir.
- No lo digas.

Me sostuvo la cara entre sus manos mientras, se me quedaba viendo, sentí su aliento contra mi cara, y cuando me empezó a besar recordé esa sensación que hacia siempre que temblaba él era el único chico capaz de volverme loca y eso me encantaba, mientras nos besábamos sentía como una corriente de electricidad invadía todo mi cuerpo, a veces la sensación de estar juntos era tan alocadamente insoportable que sentía que mi cuerpo se perdía en una maravillosa sensación.

Tardamos un poco en separarnos y cuando al final nos vimos el uno al otro sentí que mi cara enrojecía, era una mezcla entre pena y felicidad.

- Creo que te vez adorable, te quiero recordar así-dijo poniéndome un mechón de pelo en su lugar, últimamente siempre estaba arreglada supongo que se lo debía a la mejor amiga de todas.
- Creo que estoy dividida-le dije.
- ¿Por qué?
- Quiero que seas lo más feliz que se pueda, pero no quiero que te alejes de mí, supongo que soy un poco malvada.
- No lo eres, si pudiera te llevaría conmigo.
- Lástima que esto no sea un drama-dije riéndome.
- ¿Por qué lo dices?
- Si fuera un drama tendría dinero suficiente para irme contigo al extranjero y nuestro final sería un feliz para siempre.
- Creo que tantas novelas te han dejado mal-dijo riéndose para el mismo.
- ¡YA!,-Le grite mientras lo golpeaba despacio.-no importa cuántas historias lea o cuantas películas o doramas vea, siempre serás el protagonista de mi historia, mi propio oppa.
- Wao, creo que nunca me habías llamado así, no tienes idea de que bien se oye en ti.
- Soy una persona que puede hacer sentir especial a los demás, pero prométeme que volverás-le dije mirándolo fijamente
- No lo puedo prometer, solo te pido que me esperes, siempre pensare en ti, y estoy seguro de que si regreso y te sigo amando como lo hago ahora, siempre estaremos juntos.
- ¿y si no regresas?, ¿no has pensado en mí?
- Siempre pienso en ti, no me malentiendas, es solo que si pudiste conquistar al peor chico de la escuela y lo transformaste en una gran persona, puedes también conquistar a alguien más, alguien con él que no tengas ningún problema, alguien que valga la pena-ya no quería que siguiera hablando mi corazón se encogía cada que sentía que no lo volvería a ver, lo abrace mientras sollozaba sobre su playera.
- No quiero que te vallas.
- Mi Kyung.

Seguí un rato así hasta que me calme, se suponía que este día seria para disfrutarlo no para deprimirme por milésima vez.

- Tengo que hablar contigo en otra ocasión.
- Nos veremos todos los días.
- Puedes contar con eso, a propósito mi papá quiere verte hoy en la noche.
- ¿Y eso?-me dijo extrañado.
- Creo que por fin te acepto.
- Esa es una excelente noticia, hablare de todo lo que quiera con él hoy, supongo que no hice las cosas bien, me debí de arriesgar por ti desde el principio, hablar con tu padre desde el comienzo.
- Lo importante es que ya todo está bien, un problema menos antes de que te vallas.

En ese momento empezó a sonar mi celular, estábamos aun tomados de la mano y como habíamos empezado a platicar nos estábamos alejando del puente sin darnos cuenta. 

Saque mi celular y el número que apareció me helo completamente.
Jae Hyung noto mi reacción y se acercó a mí, cuando vi el numero sentí que me apretaba la mano solo un poco más.

- Tienes que contestar, a mi padre le molesta que lo hagan esperar, no te preocupes no dejare que nos vuelva a separar.-me dijo mientras me veía fijamente.
- ¿Cómo lo sabes?-le dije mirándolo.
- Solo contesta.- asentí mientras veía el teléfono.

- Hola-dije tímidamente, el celular estaba en altavoz, pero Jae Hyung no me decía nada.
- Señorita, creí que teníamos un trato, por favor dígale a mi hijo que los quiero ver a los dos ahora mismo en mi oficina, no se preocupe no durara mucho.
- Padre, déjala fuera de esto-dijo Jae Hyung verdaderamente enojado.
- Solo véanme, los espero en 15 minutos. –Fin de la llamada-

- Nos está vigilando ¿verdad?-pregunte con miedo.

- Sí, pero tranquila no dejare que te haga nada, ahora te apoyare en todo lo que pueda, hoy vamos a hacer que allá dos problemas menos.

Nos tomamos más fuerte de la mano y caminamos hacia el gran edificio que se visualizaba a lo lejos, el aire era frío pero me sentía tan bien que lo demás no parecía importar.
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