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El robador de besos

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CAPITULO 28: 

3 semanas, tres grandes semanas habían pasado desde que volvimos de Jeju, ya sabía que las cosas volverían a hacer igual que antes, sin ninguno de los dos juntos, actuando como si no nos conociéramos, pero el cambio empezó en el momento que nos bajamos del avión.

El señor Kim HYung, ya estaba esperándolo afuera, nunca había visto a un padre tan impaciente llevarse a su hijo del aeropuerto, y como no quería que se rompiera el trato en cuanto baje del avión me largue de ahí.

Y así es como mi vida había vuelto a ser la de la solitaria Mi Kyung.

Y ahí estaba ahora vagando sin sentido por el centro de Seúl, viendo como las personas pasaban a mi alrededor, fui a seguir la ruta de mi primera cita, a veces los recuerdos son buenos, sin querer me tarde mucho en el restaurante y salí muy tarde del lugar, me puse a revisar mi bolsa para avisar que llegaría mucho más tarde de lo que les había avisado a mis padres, pero me di cuenta de que no llevaba el celular conmigo.

“muy bien Mi Kyung metete en más problemas.”

Mis papas últimamente se comportaban muy mal conmigo, y es que no los culpaba tener a una hija zombi en casa sin duda no era de las mejores cosas que podían esperar.

Aunque era noche, quise a ser una última parada, fui a aquel callejón 
donde Jae Hyung, casi me había besado ese día.
Me dirigí hacia el lugar, caminando despacio y observando si no estaba nadie siguiéndome, este lugar del centro no era del todo seguro.

Cuando doble una esquina para meterme al callejón, vi que no era como lo recordaba, el lugar que antes había estado vacío ahora tenía un bar, demasiado iluminado, había hombres fumando afuera del lugar y otros bebiendo.

También había chicas, como las que había visto aquel día que Han na me había llevado a una casa de citas. Aunque a veces fuera valiente no me gustaba nada estar en ese lugar, como pude me di la media vuelta y avance un poco, aunque supongo que no fui demasiado rápida.

- Hey, florecilla, ¿no quieres jugar un rato con nosotros,-dijo un hombre que estaba detrás de mí.
- No, ya me voy-dije sin sonar alterada.-alguien me dio un jalón, que casi me hizo gritar, me estaban sujetando de la mano.
- Solo será un poco, niña, no te preocupes no pasara nada.
- Suéltame 
- Mira que bien huele Kim joong, yo la pido primero-dijo otro chico olfateando mi cabello.

Trate de forcejar, de arañar de no quedarme quieta, pero eso solo empeoraba las cosas. Al final me llevaron con mucha dificultad adentro de aquel lugar, estaba desesperada y antes de entrar por esa puerta grite tan fuerte como pude pidiendo ayuda.

-----Jae Hyung------

Iba caminando por el centro devuelta de mi trabajo, aunque podía tomar una ruta hacia mi casa, y casi siempre lo hacía así, este día me invitaba a reflexionar, 3 semanas de mierda había tenido, desde que el avión llego a Seúl las cosas volvieron a hacer las mismas, a veces me enojaba tanto no poder retenerla, a veces también me enojaba con Mi Kyung por no querer estar conmigo, aunque sabía que había algo oculto, no la podía perdonar del todo por no decirme la verdad. Pero aun así la seguía amando de todo corazón.

Estaba caminando tranquilamente, con la cámara en la mano cuando de pronto vi a Mi Kyung caminando con la cabeza gacha. 

Me sentía tan emocionado que por un momento todo se congelo a mi alrededor, allí estaba ella, con su larga cabellera, y esa mirada que te decía que ella comprendía todo mucho mejor que tú.

Sin pensarlo dos veces la seguí.

A veces tomando fotos, a veces solo contemplándola. Vi como pedía un helado y por un momento pensé que sería una coincidencia, pero luego de un rato más vi como entraba al mismo restaurante de nuestra primera cita, estaba siguiendo esa ruta.

Justo cuando iba saliendo del restaurante y me aproximaba a seguirla mi celular sono.

- Hijo ¿Dónde estás?, no ves que ya es noche.
- Si mamá lo sé, ya voy para la casa, no te preocupes.
- Está bien te espero.

Me di la media vuelta para volverme a mi casa. Cuando vi que Mi Kyung ya no estaba por esa zona, entonces recordé que todo había acabado en el callejón, sin duda habría ido a ese lugar, me acerque un poco, pero al final decidí irme y dejarla sola, tal vez después podría volver a tener una oportunidad como esta.

Estaba saliendo de aquella zona, cuando oí un grito que me partió el alma.

- ¡Mi Kyung!-grite mientras me echaba a correr.

-----My Kyung-----

Una decena de caras viéndome, que me hacían temblar, estaba llorando y pataleando, no me daría por vencida no en este momento. 

Quería volver a gritar, pero mi boca estaba bien cubierta por un trapo que olía a más alcohol.

Me sentía a morir, quería pedir ayuda, dios quería que un policía o cualquier otra persona llegaran en ese momento, pero nada pasaba.

Uno de ellos se me acerco tratándome de dar un beso, a lo que esquive golpeándolo con mi cabeza. Ahora sí que todo estaba dando vueltas. Ya no podría aguantar mucho tiempo más y eso me asustaba tanto.

Oí un murmullo en la parte de enfrente del bar. Por un momento me sentí aliviada, pero entonces vi la silueta de otro chico entrar en el lugar, así que mis esperanzas se fueron abajo.

Se iba acercando a mí, cuando llego un poco más a la luz. Vi una cara que por un momento me hizo dar ganas de saltar a abrazar. Mi Jae Hyung estaba ahí, vi que se me quedaba viendo su cara sin ninguna emoción, pero sus ojos tenían miedo. 

Me dedico un guiño de ojo, tan rápido que apenas lo vi, sentí pena de mi misma estaba en aquel lugar acostada, con un montón de desconocidos a mi alrededor. Tenía miedo y sin embargo confianza en que Jae Hyung arreglara todo este problema.

Cuando estuvo lo suficientemente cerca de mí, veía como su mano rozaba cada vez más la mía, de un momento a otro, me levanto del suelo y me puso atrás de él. 

Los demás se quedaron sorprendidos.

- ¿Piensas ser el héroe de la historia chico?-dijo un hombre, que apenas y podía mantenerse de pie.
- Cierra el pico. –Jae Hyung, les grito.
- Tranquilo chico, vamos solo déjala aquí con nosotros.
Un hombre se nos acercó rápidamente, con su puño extendido, Jae Hyung lo esquivo, y lo golpeo en el estómago, enviándolo directamente para atrás.

Otro se acercó con un palo en la mano, con el que le dio a Jae Hyung justo en la cara, no podía gritar por el miedo, pero tenía miedo de desmayarme en cualquier momento por lo que estaba viendo.
Jae Hyung, no cayo, tomo al tipo por el brazo y le dio directo en las costillas, de un momento a otro, volteo y me tomo de la mano, mientras corríamos a toda velocidad fuera de aquel lugar.

En cuanto llegamos al lado claro de la ciudad, me acerque a Jae Hyung y le toque el rostro, a lo que él hizo una mueca de dolor. Tape con mi mano el moretón que tenía justo en el lado derecho de su rostro.

Él se me quedo viendo. Podía sentir su mirada, lo abrace y comencé a llorar.

- No te hicieron nada ¿verdad?-me pregunto preocupado.
- No, no me paso nada gracias a ti, y mira como estas.
- No te preocupes, ya sanara.
- Jae Hyung, yo, yo tenía tanto miedo.-lo abrace con más fuerza.
- Tranquila no dejare que te pase nada.

Me acuno contra él. Después de un rato me tomo de la mano y nos subimos a un taxi que me llevaría hasta mi casa, todavía me tenía abrazada. Vi que con una mano mandaba un mensaje.

- Perdona, siempre te estoy metiendo en problemas.-le dije
- Tranquila, me encanta que lo hagas, así siento que de verdad me necesitas, todo estará bien, mañana solo será un mal recuerdo.
- ¿Cómo es que estabas ahí?
- Te seguía, vi como estabas en la ruta de nuestra primera cita y no pude evitar seguirte.
- Gracias por salvarme, me has dado una segunda oportunidad-le dije viéndolo.
- No creo que sea para tanto.
- Yo sí, mientras estaba en ese lugar pensé en todo lo que había desperdiciado estando sin ti, y en todas las veces que había desaprovechado hacer algo.
- ¿Qué cosa?-me pregunto.
- Besarte y estar contigo, como ahora.

Me incline y le di un beso, mientras lo abrazaba más fuerte. Cuando llegamos a mi casa nos bajamos los dos, apenas y podía creer que estaba volviendo a ver mi hogar, si hacia una hora atrás lo había creído totalmente imposible.

Justo cuando iba a abrir la puerta de mi casa, salió mi padre y mi madre totalmente enojados.

- ¿Qué hora es esta de llegar? ¿Dónde estabas?, sabes lo preocupado que nos tenías.
- Si, lo sé, lo siento.
- ¿Qué te paso?-dijo mi madre.
- Unos chicos me atacaron-mi madre palideció al oírme-lo siento les contare todo con calma.
- ¿Qué haces tú aquí?-dijo mi padre saliendo de la casa y poniéndose junto a Jae Hyung.
- Siento por interrumpir señor, pero solo me asegure de que su hija llegara sana y salva.
- De seguro también quieres jugar con ella ¿no?, lárgate ahora mismo de aquí.
- ¡papá! –le grite-me salvo la vida, no lo trates así por favor.
- ¿Te salvo la vida?, eso es lo que te hizo creer, no le creas hija de seguro el planeo todo esto.
- ¡No lo conoces, él no es así.
- Y tú lo conoces, mejor entra a la casa Mi Kyung-me dijo mi padre.
- No, no entrare, yo si lo conozco.
- Mi Kyung, no pasa nada-me dijo Jae Hyung viéndome.
- Claro que pasa algo, papá discúlpate con él.
- ¿Estás loca verdad?, no lo haré, no me digas que es tu novio, Mi Kyung, por favor no me digas que has estado tan mal, por este chico que no vale nada.
- Y QUE SI LO HE ESTADO, yo lo amo papá, y no hay nada de él que no sepa.-vi como mi padre se ponía rojo de furia.

Sentí como su mano iba a mi cara y cuando trate de esquivarla fue muy tarde, mi padre jamás me había golpeado, y sentía que mi mejilla palpitaba por el dolor.

- Vete a tu cuarto, Mi Kyung.
- No lo haré, hasta que te disculpes con él, enserio me salvo la vida, si no fuera por él tendrías una hija violada o peor aún muerta mañana. –vi que subía de nuevo la mano, en señal de que me quería soltar un golpe de nuevo. Al mismo tiempo Jae Hyung se puso entre los dos.
- Ni siquiera se le ocurra volver a hacer eso-le dijo a mi padre Jae Hyung
- Como tienes el descaro de seguir viniendo a esta casa, vez lo que le has hecho a mi familia, déjanos en paz o te juro que no responderé de mí.
- Papá es suficiente-dijo mi hermana que ahora estaba en la puerta también.
- Ahora hay muchos secretos en esta casa, mis propias hijas me estaban engañando, que tienes que decir tu Eun Kyung.
- Que mi hermana tiene razón, discúlpate con Jae Hyung ahora.
- No lo haré, tienen prohibido, escúchenme bien prohibido volver a salir con él, cualquiera de las dos. Prohibido verlo hablarle o saber de él. Quiero lo mejor para ustedes y no un jugador como él. 
- ¡Papá!-el me regreso a ver.
- Es mi última palabra, pobre de ustedes si no la cumplen, ahora entren a la casa las dos.

Me le quede viendo a Jae Hyung con lágrimas en los ojos, me quite el collar que siempre llevaba conmigo, el regalo que tenía para Jae Hyung cuando volví de Busan y que no le había podido dar desde que habíamos regresado.

Era un pequeño dije en forma de cámara con un helado al lado, ambos juntos sin que nadie pudiera separarlos, le di el dije de forma rápida y entre corriendo a la casa.

Mi padre cerró la puerta detrás de mí, subí hacia mi cuarto, aun llorando.

- Lo hago por tu bien, ese chico no te conviene.
- Sé que lo haces porque me amas, pero no tienes idea de cuanto lo necesito.
- Estas diciendo tonterías, me dices que lo quieres más que a ti.
- No padre, jamás voy a querer a nadie más que a mí misma, pero él es el elegido para mí, y aunque ahora no lo aceptes, tendrás que hacerlo tarde o temprano.
- Cierra la boca y ve a dormir, estas castigada Mi Kyung, lo siento pero nunca aceptare que estés con él.

Subí a mi cuarto con el cuerpo adolorido y la boca salada por las lágrimas. 

Me acosté en mi cama y empecé a sollozar. Creo que había sido de los peores días de mi vida. Al final estaba a punto de quedarme dormida cuando mi celular sonó, era una llamada. Me levante rápido y conteste antes de que alguien se diera cuenta de que estaba hablando por teléfono.

- ¿diga?
- ¿Cómo estás?-era la voz de Jae Hyung
- No te preocupes, he tenido momentos peores.
- Mejor dejemos de vernos, no puedo vivir sin ti, pero no quiero que todo se derrumbe para ti.
- ¿De qué hablas?
- Ahora, soy yo el que por fin le está poniendo final a esto.
- Está bien-le colgué el celular.

Me senté en mi cama y vi el celular, mis ojos estaban a punto de llorar. Pero no lo haría sería fuerte. O eso era lo que me repetía.
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