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El robador de besos

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CAPITULO 27: 

- ¿Cómo lo sabes?- le dije con miedo
- No lo sabía, creo que tú me lo has contestado, solo déjame ayudarte, si nos seguimos queriendo ¿Por qué terminar con algo tan hermoso?
- Yo, yo, ya no te sigo queriendo Jae Hyung.
- Y porque tus ojos siguen siendo los de una niña lastimada ¿eh?
- Por favor para, si termine contigo fue por algo, ¿no crees?, ya no sigas insistiendo. Solo me causas más mal.-me di la vuelta y camine en dirección hacia la camioneta que nos estaba esperando.
- Espera.- sentí como Jae Hyung me tomaba de la mano.
- Suéltame-le suplique.
- No me puedo soltar de ti, no me pidas que lo haga por favor.
- Jae Hyung yo…-se acercó a mí con esa velocidad que me desconcertaba a veces, y me volvió a besar, esos labios fríos que se movían con los míos, me recordaban el hecho de que lo seguía queriendo que lo que me decía era cierto, y por un momento me perdí en el sentimiento de estar tan conectada a él de esta forma, aunque no duro mucho, me separe de él y me le quede viendo, su rostro brillaba y estaba con un poco de rubor en las mejillas, suponía que mi rostro estaba igual, me voltee y me fui hacia la camioneta, me sentía avergonzada de quererlo tanto.

Vi como él se sentó en la parte de delante de la camioneta, mientras yo me sentaba hasta atrás con mi hermana, mi hermana se me quedo viendo como si estuviera loca, sin embargo no le hice caso y me voltee a ver el camino hacia el hotel, muy pronto vimos el océano rodeando a toda la isla, y me perdí en los colores, a veces me gustaría tener la facilidad de pintar retratos, así plasmaría la belleza de alguna que otra cosa.

Incluyendo las caras que me hacen ver lo maravilloso que es el cuerpo humano, la de Jae Hyung, la de mis padres, y la de mi amiga y mi hermana.

Pegue mi cara al vidrio y volví a sentir esa sensación fría en mis labios, al instante retrocedí y golpee a mi hermana.

- Mi Kyung ¡Que te pasa!-vi como todos volteaban y se me quedaban viendo, creo que tenía mucho que no me sentía tan torpe, vi como Jae Hyung me sonreía desde la otra esquina, y eso hizo que me ruborizaba aun mas.-Lo siento mucho-Le dije a mi hermana.
- Tranquila, solo quédate quieta ¿quieres?
- Si está bien.

El resto del viaje intente no voltear hacia ninguna parte, odiaba como me hacía sentir Jae Hyung, odiaba sentirme tan torpe de vez en cuando, supongo que el amor saca lo mejor y lo peor de los demás.

Cuando llegamos a las cabañas, fue como un sueño hecho realidad, todo parecía tan mágico que te dejabas llevar por el momento, me quede viendo todo a mí alrededor, y me di cuenta que las cabañas estaban hechas de forma clásica pero con un poco del estilo moderno, se diferenciaban muy bien. Todos empezaron a bajar sus maletas, a lo que yo los seguí, empecé a bajar mi maleta cuando sentí que me ayudaban, vi a Jae Hyung verme a través de la maleta y sonriéndome, todavía parecía como un nuño jugando, y feliz, me gustaba como se veía así que le devolví la sonrisa sin darme cuenta.

- Déjame ayudarte con esto.
- Está bien- mientras el bajaba mi maleta, yo baje mi bolsa y mi mochila, entramos juntos a la casa, mientras veíamos como los demás estaban acomodándose en los cuartos, corrí para elegir el más alto, suponía que tenía que ser el que tenía mejor vista. Lo bueno de este viaje era que podríamos hacer las actividades que quisiéramos y tener nuestro propio cuarto cada uno, me encanto ver que todos se habían quedado en la planta de abajo, así que cuando subí sentía que tenía un espacio mucho más privado para mí, arriba solo había dos cuartos, rápidamente entre al de la izquierda, y me quede admirada viendo el balcón, y a lo lejos el mar de Jeju con miles de colores.

Me acerque al balcón, y me recargue en él, un fin de semana en ese lugar sería maravilloso, me encantaría poder compartir momentos mágicos como este con Jae Hyung, pero sabía que a veces la vida no era completamente felicidad, aun así seguía confiando en que todo se arreglaría tarde o temprano

- Dejo esto aquí, ¿verdad?- me sobresalte al oír una voz, detrás de mí.
- Amm si, perdón olvide que traías mi maleta.
- Debes de estar emocionada de estar en Jeju.
- Si me encanta este lugar, creo que son los dos lugares a los que quería ir antes de acabar mi preparatoria.
- Lo sé, un día me lo dijiste ¿lo recuerdas?
- Por supuesto que lo recuerdo-avance y me senté al borde de la cama.-no es como si hubiera olvidado todos los recuerdos que tenemos juntos.
- Si lo sé, solo quería que supieras que este lugar tan bien es especial para mí.
- ¿así? ¿Por qué?
- Bueno solo hay un motivo- vi cómo se acercaba y se sentaba a mi lado, me tomo de la mano y se me quedo viendo- veras la razón es que estoy contigo, quiero que entiendas que todas las dificultades que hemos tenido en Seúl no son nada, solo borra de tus recuerdos eso y te prometo que de regreso si lo quieres todo volverá a la normalidad, aunque si no lo quieres podemos volver a estar juntos.

- Me suena como “lo que pasa en las vegas se queda en las vegas” solo que estamos en Jeju Jae Hyung,-me le quede viendo riéndome a mí misma.
- Por eso te amo, ¿Cómo puedes sacar comentarios sarcásticos en un momento como este?, bueno me voy, estaré en el cuarto de enfrente, por si necesitas algo, -me tomo la cabeza entre sus manos y me dio un beso en la frente, sentía como me sonrojaba toda de nuevo, eso no lo vi venir. Se me quedo viendo y se rio
- Ya vete, pensaran mal de nosotros, si nos ven en el mismo cuarto.
- Desde cuándo te han importado las opiniones de los demás.
- Nunca, pero en este caso es diferente, rápido, rápido vete ya- lo tome de la mano y lo saque de mi cuarto.
- Baja a comer en media hora, te veré en el restaurant.
- Ok-le grite a través de la puerta, brinque a través de mi cuarto hasta llegar a la cama, agarre una almohada y grite de felicidad mientras me cubría el rostro, no podía creer que había sufrido tanto en 3 meses, parecía como un sueño muy lejano.

Me arregle muy bien, enchine mi pelo con las tenazas tal como Ana me había enseñado, y mi pinte los ojos y un poco de color natural en las mejillas. No podía creer que la chica que pensaba que jamás iba a cambiar por nadie se estuviera viendo al espejo, sin duda mi aunque era la misma había cosas que para bien habían cambiado en mí y eso me encantaba.

Salí del cuarto y baje las escaleras, a un lado de las cabañas había una pequeña recepción en la que pregunte por el restaurant, cuando me indicaron como llegar me dirigí hacia ese lugar, calculaba que eran como las 6 de la tarde, apenas se estaba poniendo el sol en la isla, y los colores otoñales que se veían en el cielo eran impresionantes, al final vi a Jae Hyung en una mesa también viendo hacia el horizonte con la cara iluminada, me pareció el cuadro más hermoso que jamás había contemplado, me detuve y me le quede viendo recordando el momento, por si todo acabara tener un recuerdo feliz de él con el cual mantenerme siempre.

Cuando llegue a la mesa él se levantó y me arreglo la silla, se veía extraño que unos jóvenes hicieran esto, pero a mí me parecía encantador, nos quedamos viendo un buen rato. Cada que estábamos juntos era como si nuestras caras hablaran por nosotros, y le dijeran el uno al otro lo que quería oír.

- Me alegro de verte sonreír de nuevo, el día que estaba frente a tu salón, pensaba que no te iba a poder ver tan feliz de nuevo- ese día pensé con tristeza de nuevo.
- Supongo que si me veía muy mal, tú por el contrario te veías muy bien.
- Si en la escuela, trataba de verme lo mejor posible, pero al llegar a mi casa no podía ocultar mi verdadera tristeza.
- Supongo que eres el mejor de los dos Jae Hyung, yo no puedo fingir.
- Si lo se, si tanto mal te hizo terminar lo nuestro, ¿Por qué lo hiciste? Solo dime la razón, quiero oírla.
- Digamos que, es un gran secreto. –el estiro la mano, tomando la mía entre sus dedos.
- Digamos que aquí estamos a salvo, olvídate completamente de Seúl.
- No puedo, le apreté la mano, no sabiendo que cuando lleguemos las cosas se pueden poner peor para nosotros. Déjalo así, no creo que sea algo que quieras oír.
- Como sabré si te puedo proteger, si no se quién te hace tan infeliz- es que es alguien tan importante para ti que sufrirías por los dos. Pensé mientras lo veía.
- ¿Ya ordenaste? Me muero de hambre-él me soltó la mano.
- Claro, pide lo que quieras-me le quede viendo, aun se veía triste.
- Gracias.

Al final la comida siguió sin ninguna platica, pensé en nuestra suave y relajante que primera cita, cuando le tenía tanto coraje que no me atrevía a hablarle por miedo, y ahora pensaba en este momento, cuando le tenía tanto amor que no le quería decir nada que lo hiriera.

Comimos langostas rellenas de vegetales, que no podía distinguir, y que estaban buenísimas.

Caminamos hacia el centro de la isla que estaba repleto de turistas, vimos un kiosco a lo lejos lleno de velas encendidas que le daban un toque muy romántico al ambiente, a medida que nos acercamos vimos a unos músicos tocando canciones, la melodía era tan suave que invitaba a sentarte, buscamos una banca vacía y vimos como continuaba la melodía, vi que muchas personas que se acercaban comenzaban a bailar alrededor de los músicos y las velas, Jae Hyung se me quedo viendo y me tendió la mano.

- No se bailar-le susurre agachando la cabeza-me tomo de la barbilla y se me quedo viendo.
- Me encantaría enseñarte.- me dijo con una gran sonrisa
- Nos levantamos y comenzamos a movernos, al principio me sentía tan torpe que quería regresar corriendo hasta la banca, pero después sentí como me acomodaba a sus pasos, y nos acoplábamos cada uno, sentí que podía volar en los brazos de Jae Hyung.

Cielos que cursi te volvía el amor, pensé, riéndome de mis comentarios absurdos. Cuando la música se detuvo, Jae Hyung se me quedo viendo, se inclinó y me susurro en la oreja –soy tan feliz que podría morir.

Caminamos tomados de la mano de regreso hacia el hotel, era como si cualquier cosa nos pudiera separar y no queríamos nada de eso, llegamos y nos despedimos en la entrada de nuestros cuartos, se me quedo viendo riendo para él, to estaba en la misma condición al final sentí un gran impulso, y acercándome a él le di un beso rápido.

En seguida voltee y me metí enseguida a mi cuarto, poniéndole seguro y tirándome a la cama, me sentía volar, y eso era genial, por primera vez desde hace mucho tiempo pude volver a dormir tranquila.

A la mañana siguiente me desperté porque estaban tocando mi puerta. Me levante y fui a abrir.

- Hola señorita, Mi Kyung.
- Hola maestra.
- En media hora nos veremos en la parte de abajo para el desayuno y después para un paseo todos juntos, así que vístete con algo cómodo.
- Está bien, gracias maestra.

Cerré la puerta y me fui a bañar y a cambiar, cuando estuve lista con una gorra y mi coleta, unos tenis comodísimos y mi traje sport me dirigí a la parte de abajo para estar con los demás. 

Todos me saludaron, mi hermana y Jae Hyung no habían llegado, de mi hermana era obvio tardaba horas en arreglarse, al final desayunamos, y llegaron los dos en el desayuno, nos dirigimos hacia afuera con los maestros para iniciar una caminara hasta el faro de Jeju eran casi 5 kilómetros, así que nos provisionamos con agua y comida, cuando iniciamos el viaje fue algo genial, ni siquiera sentíamos el sol sobre nuestras cabezas y como todos estamos platicando el recorrido se pasó muy rápido, al final cuando llegamos al faro comimos y nos tomamos fotos en grupo, mi hermana aprovecho para tomarse fotos de mil maneras, mientras yo la veía descansando encima de una roca más o menos cómoda, al final mi hermana se dirigió hasta mi lado, se veía que estaba muy contenta.

Me dio la cámara y yo me le quede viendo.

- ¿para qué me la das?
- Es tu oportunidad, dile al fotógrafo estrella que se tomen una foto juntos.
- Pero…
- Vamos arriba, no desaproveches este día, enserio.

Me levante y me dirigí hacia Jae Hyung, que tenía un buen rato tomando fotos con su cámara profesional, siempre la llevaba con él.
Me pare a su lado, y el volteo con la cámara y click, se escuchó el sonido de la cámara al tomarme una foto a mí.

- Ven, tengo el mejor lugar para recordar este momento.-me dijo Jae Hyung
- A que te refieres.
- Solo vamos, no será por mucho tiempo-me tomo de la mano y caminamos rápidamente hacia un lugar apartado del faro, nos detuvimos en un claro donde había vegetación con muchas flores alrededor, nos pusimos juntos mientras él, tomaba la cámara haciendo que quedáramos los dos frente a ella. 

Primero tomo una, foto y luego otra y otra. Llego mi hermana quien se ofreció a tomarnos las fotos para que salieran mejor, a lo cual aceptamos, estaba tan feliz que accedí a todas las extrañas maneras en que Jae Hyung me acomodaba. 

Al final mientras estábamos viéndonos mutuamente el cubierto de los rayos del sol, y yo con la frente húmeda por el calor, sin previo aviso me abrazo. Yo lo abrace mientras me hundía en su hombro. Y click sonó la cámara.

Al final volvimos hacia las cabañas y nos despedimos de Jeju con buenos recuerdos.

Cuando iba en el avión al lado de Jae Hyung de regreso, me recosté en su hombro. Él se me quedo viendo.

- Mañana todo volverá a ser igual.-le dije a Jae Hyung.
- No quiero eso, quiero estar más tiempo contigo.
- ¿de qué hablas?, aún queda mucho tiempo.
- No para mí, me ofrecieron una beca en el extranjero para estudiar fotografía. Y yo acepte.
- Supongo que no quieren que estemos juntos.-le dije sintiendo que mi corazón explotaba.

Al final, si nos separaríamos.
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