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El robador de besos

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CAPITULO 14:

Pasaron unas largas semanas sin que nada nuevo ocurriera, ya me había acostumbrado a los largos comentarios de Han na, y también los soportaba sin que me afectara ninguno, amaba los recreos, Jae Hyung y yo no podíamos estar mejor, ambos estábamos cambiando y adaptándonos el uno al otro, lo cual era fabuloso.

Yo hacia que leyera los libros que jamás había tocado de su biblioteca, y el hacia que aceptara mas nuestra relación, de alguna forma u otra me estaba ayudando a ya no ser tan tímida, y enserio eso e gustaba.

Aunque no había visto tantas citas, eso no importaba todo el día nos buscábamos, y mi hermana ya empezaba a aceptar a Jae Hyung, incluso soportaba hablarle en recreo, había cambiado radicalmente de un día para otro, lo malo era que todas las amigas de mi hermana pensaban que nuestro amor era una farsa y que en cualquier momento le partiría el corazón, y eso me preocupaba mas que todo.

Si podíamos ser felices los dos juntos, porque los demás no lo podían aceptar.

Jae Hyung no me acompañaba a mi casa por motivos extraños, así que siempre me iba sola, pero rápidamente, estaba en la única área sola para llegar a mi casa, cuando dos hombres se me pusieron enfrente, retrocedí un paso, y agarre fuertemente mi mochila de las correas para echarme a correr en cualquier momento, de atrás de esos hombres que se veían mucho mayores, tal vez de unos 30 años, apareció una chica con una peluca azul, y un vestido muy pegado a su cuerpo, debía admitir que se veía muy bonita, cuando se me quedo mirando reconocí su cara, aunque la verdad me sorprendió verla tan maquillada y de esa manera parecía una chica de vida fácil.

- Y ahora que Han na
- Solo quiero que me sigas – su voz ya no sonaba como la de una niña mimada, mas bien parecía muy dura y extraña.
- Y por lo que veo no aceptaras un no por respuesta
- Solo hazlo sencillo y ven conmigo ¿quieres?
- Solo dime que quieres que vea.
- El verdadero rostro de tu Jae Hyung, veras que una persona como él solo puede estar con una chica como yo.
- Tengo alternativa.
- No, vamos chicos escóltenla.

Sus mini guardaespaldas se pusieron atrás de mí, así que no tuve otra opción mas que entrar a la camioneta cerrada, aunque con todas mis fuerzas quería salir corriendo de ahí, me senté al lado de Han na y la camioneta empezó a avanzar, seguimos hasta el centro de la ciudad, mientras veía los puestos pasar, era la calle por la que Jae Hyung y yo habíamos tenido nuestra primera cita, cuando nos encontramos por primera vez con Han na, eso contestaba la duda que tenia de que hacia ella en aquel lugar, llegamos a un club de citas, donde entramos por una puerta trasera, el lugar estaba completamente lleno.

Estábamos ante un vidrio donde se veía todo lo que pasaba del otro lado, así que teníamos amplia vista ante todas las mesas, el lugar era horrendo para una chica como yo, pero Han na parecía divertirse con las escenas que contemplaba, vi como se ponía unos tacones de color oro, que hacían juego con su mini vestido brillante azul y también con su peluca, me vio y me dirigió una gran sonrisa

- Solo quédate viendo la mesa 6, estoy segura de que no tardare ni 10 minutos en cumplir mi objetivo.
- ¿de que hablas?
- Mesa 6, no la pierdas de vista.

Han na desapareció de mi vista como rayo, así que empecé a buscar la dichosa mesa 6, no me había dado cuenta que arriba de las mesas había números y en cuanto encontré la mesa 6 me percate que Jae Hyung estaba sentado en ella, no se porque no lo había notado antes, pero discutía con otro tipo, se veía bastante molesto, aunque a esta distancia y tras este vidrio ni siquiera notaba lo que hablaban las mesas al lado mio, enseguida llegaron 2 chicas a la mesa, poniéndose una a cada lado de ellos, la chica de la peluca azul que claramente era Han na se sentó al lado de Jae Hyung con una botella de vino en la mano, agarro una copa que estaba ahí y le sirvió, él le sonrió de manera encantadora, asiendo que me pusiera tensa, enseguida Han na se le sentó en las piernas a Jae Hyung y comenzó a besarlo, pensé que la separaría en cualquier momento, pero él no lo hizo, y correspondió el beso, mis ojos me comenzaron a picar y salí de el lugar lo mas rápido que pude corriendo sin rumbo.

Tarde un poco en llegar al autobús que me llevaría de regreso a mi casa, y cuando estuve adentro de él, me derrumbe las lagrimas empezaron a salir solas, y me di cuenta que una persona por mucho que quiera cambiar no lo va a lograr, ahora si de una buena vez tenia que terminar todo, supongo que 3 meses de ser la novia de Jae Hyung habían sido suficientes.

---------------------------------Jae Hyung (mismo día) -----------------------

No había podido acompañar a Mi Kyung a su casa desde que empezamos a salir, estaba haciendo trabajos de fotógrafo después de clase para empezar a ahorrar yo mismo para mi universidad, aunque claro no quería preocuparla con todo el problema de mi padre así que no le decía nada, las ultimas semanas habían sido mas que perfectas, mi hermosa y extraña novia y yo nos estábamos empezando a entender lo cual nos estaba ayudando mucho, incluso 

Eun Kyung nos saludaba de vez en cuando.

En cuanto salí de la escuela me tope con un viejo amigo mio y de Han na, al cual le debía muchos favores. Pero que nunca me había caído muy bien que digamos, su nombre era Bae Soo.

Se me acerco a preguntarme algo e hice como si tuviera prisa, pero lo ignoro y aun así se acercó a mí, 

- Hola Jae Hyung, cuanto tiempo sin vernos ¿no?
- Si algo así, lo siento tengo algo de prisa.
- Espera, solo quiero que me des tu opinión de dos chicas, me acompañas rápidamente al centro.
- Hoy no puedo, que te parece el fin de semana
- Vamos amigo que te ha pasado, antes jamás rechazabas ir conmigo a una casa de citas.
- Creo que los tiempos han cambiado.
- Vamos no seas pesimista, tómalo como un favor que te voy a cobrar esta bien. –ni como negarle algo así. Si quería cambiar tenia que ponerle fin a todas las antiguas amistades que tenia.
- Esta bien, pero que sea rápido-suspire
- Así se habla amigo, vamos en mi auto.
- Me olvidaba lo viejo que eres
- Al contrario de ti, mi familia me tiene que mantener pase lo que pase, aunque ni siquiera termine la universidad.-todos sabían lo de mi padre, entre los ricos era siempre un buen tema de conversación
- Como digas.

Nos subimos al auto y condujo hasta el centro de la ciudad, donde Mi Kyung y yo habíamos tenido nuestra primera cita, sonreí para mi mismo al recordarlo, debi de haberla acompañado hoy a su casa, me preguntaba si ya habría llegado.

Pasamos cerca de donde vi a Han na la ulltima vez, y empece a sospechar en lo que estaba pasando, a Han na devez en cuando se le pasaba la mano con sus bromas, y ahora no estaba de humor para una, y porque cuando todo esta bien volver a una casa de citas, si desde que empezó el año escolar había dejado de venir por estos lugares.

Entramos a la casa de citas y nos sentamos en la mesa 6, empecé a ver que Bae soo miraba continuamente su reloj como si esperara una señal, aquello me estaba dando mala espina.

- Creo que será otro día Bae soo, en verdad me tengo que ir.
- No me puedes dejar solo aquí, sabes lo malo que se vería
- Y a quien le importa eso, a mi no, ya será en otra ocasión, en verdad no quiero estar aquí
- Pensé que era mentira lo que decían de ti
- ¿de que hablas?
- De que te convertiste en un marica desde que estas con esa chica.
- Retira lo dicho, si no quieres salir lastimado, nadie se mete con ella oíste, ¿Quién te conto sobre ella?
- Nadie en especial, aunque tienes buen ojo, se ve tan deseable siendo tan boba e ingenua, y además hermosa, me quede impresionado de como fue a ver a tu madre.
- Cretino, me as estado espiando, vamos salgamos arreglemos esto afuera.
- Llegan las chicas, mas vale que te comportes ante ellas, puede que tu dulce novia se pueda enterar de que estas aquí.
- ¡¿QUÉ?!
- Lo que oíste, vamos siéntate.

Dos chicas se acercaron a nosotras, una de peluca rosa que se sentó junto a Bae Soo, y otra de peluca azul que se sentó junto a mi, ni siquiera le podía ver la cara, ya que una botella de vino la tapaba, aun así me sirvió vino y yo le sonreí, pero al ver su cara me di cuenta de que era Han na, y antes de preguntarle algo, me comenzó a besar, sujetándome de la camisa y mordiendo mis labios, no me podía separar de ella, hasta que decidí empujarla, pero ella se reía incontrolablemente.

- Gracias por apoyarme Bae Soo.
- De nada Han na, cuando gustes.- Bae soo se paro y se fue, algo iba mal, algo iba muy mal.
- ¿Qué hiciste Han na, dime que hiciste?
- Yo nada, tu por tu reputación lo hiciste todo solo- se empezó a reír como loca de nuevo.
Salí del lugar y tome la ruta más rápida a la casa de Mi Kiung, le llamaba una y otra vez, pero no me contestaba, ahora si que estaba metido en un lio.

-------------------------------------Mi Kiung---------------------------------------

Mi celular sonó una y otra y otra vez, pero no podía contestar, era como si mi corazón estuviera siendo ahorcado por una fuerza invisible, con que eso se sentía que te lastimaran por amor, llegue a mi casa y me encerré en mi cuarto, miraba hacia el techo, y me dolía, trataba de justificar a Jae Hyung de cualquier manera, de la manera en que una chica desesperada de mis doramas lo hace, pero sabia que no había justificación, así que puse mi celular en silencio muy lejos de mí, y trate de no llorar abrazando a mi almohada, por fortuna mi hermana había salido.

Me quede un rato dormida, y oí pasos en el primer piso, recordé que no había puesto seguro en la puerta y me pare de golpe, en ese momento se abrió la puerta de mi habitación y yo grite, las luces estaban apagadas y no veía nada, pero tenia tanto miedo, él sujeto corrió hacia mi y me tapo la boca, era Jae Hyung.

Tarde unos momentos en verlo, y de nuevo se me llenaron los ojos de lagrimas, supongo que lo peor de estar enamorada es que quieres justificar a la persona que amas de cualquier manera, y ahí estaba él, de seguro tratándome de explicar algo, como una ecuación difícil a la que le pones una formula.

Tal vez yo era su vainilla, pero él para mi se había convertido en algo mas que un sabor, así que quite su mano de mi boca, y lo abrase.

- Dime que hay una explicación.- le dije
- La hay.

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